Zamoranos en la historia: El profesor Ramón Cuauro
Siendo un adolescente leí una novela maravillosa, un clásico de la literatura inglesa que narraba la última parte de la vida de un maestro que dedicó toda su existencia a la enseñanza de numerosas generaciones de jóvenes en Broofields. Esta novela lleva por nombre “Adiós Mr. Chips”.
por diversas razones desde que conocí al profesor Ramón Cuauro en las aulas del Liceo Ezequiel Zamora lo asociaba con el protagonista de esta novela y a medida que el tiempo pasaba y me relacionaba más con la forma de ser del profesor Cuauro, largas y productivas conversaciones, planes y proyectos, consejos y orientaciones con tanto calor humano y espiritual más lo asemejaba con aquella paternal figura de aquél profesor inglés.
La primera vez que vi al profesor Ramón Cuauro, el país vivía tiempos muy difíciles, la economía estaba en recesión, la educación era casi un privilegio para muy pocos. En Puerto Cumarebo apenas había educación primaria, los jóvenes para obtener su bachillerato tenían que emigrar a Coro o a Punto Fijo y los ingresos familiares eran bastante limitados.
El profesor Ramón Cuauro percibió con mucha preocupación esta realidad y se convirtió en un apóstol para lograr una institución que acogiera toda esa juventud errante y se dedicó en cuerpo y alma a construir junto a otros grandes formadores cumareberos una escuela artesanal para que los jóvenes de escasos recursos, no se quedaran vagando, sin estudios y pudiesen aprender un oficio, un arte, un trabajo que les permitiera honradamente servir a la comunidad y obtener ingresos para mantenerse ellos y su familias.
Así oriento muchas generaciones, cientos de jóvenes zamoranos recibieron su orientación, sus conocimientos, con paciencia, con mucha fe, dedicación y amor por lo que hacía.
El profesor Cuauro era un instructor de conocimientos profesionales, pero era algo mejor, un padre orientador, siempre tenía un consejo oportuno, una valoración humana muy particular, el deber ciudadano, el amor por la familia, el indeclinable interés por el desarrollo de este Cumarebo que tanto quiso.
Fue promotor primordial para la creación de la escuela Industrial y luego el Liceo Ezequiel Zamora, cada vez que entro a la casona ubicada en la calle industria hoy casa de la cultura Simón Bolívar refresco la figura de este gallardo educador zamorano, su suave, pero firme e indeclinable voz, su oportuna recomendación y su abrazo cordial para generar confianza y esperanza.
Lo despedimos físicamente hace años, pero no hemos olvidado nunca su inmensa voluntad de servicio y su gran amor por esta su tierra, su preocupación por el progreso profesional y espiritual de sus jóvenes, por su talento y sus enseñanzas que tanta falta hacen hoy para fortalecer una sociedad desorientada y confundida
Hoy he vuelto a recordad la imagen de “Míster Chips” y he traído a mi memoria la agradable presencia del profesor Ramón Cuauro, su bondad, su amor, su paciencia, sus sueños, sus consejos para decirle nuevamente, gracias, su semilla que con tanto fervor sembró no se ha pedido, su grandeza espiritual y su legado no hemos olvidado, sigue impregnando como baluarte de su vida provechosa y productiva.
Por siempre y para siempre mi querido profesor Ramón Cuauro.
Dr. Ernesto Faengo Pérez
Cronista Oficial del municipio Zamora


