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Rubén Mota, escultor: cuando la madera cuenta una historia

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Para esculpir, Rubén Mota utiliza madera encontrada a la orilla del mar, en terrenos baldíos, construcciones y basureros, dando a sus creaciones un fuerte sentido ecológico, donde el reciclaje pasa a ser una de varias herramientas de las que él se vale para generar conciencia ambiental.

Rubén Mota
Escultor

Nacido en Coro, Rubén Mota tiene su taller en Puerto Cumarebo, rodeado del mundo natural donde creció, en contacto pleno y permanente con la naturaleza. Aunque el artista explica que nunca recibió clases formales de arte, sus piezas guardan mucha delicadeza en sus formas.

Mientras todos los artistas comienzan en exposiciones colectivas, la calidad de su trabajo le permitió ser elegido para que su primera exposición fuese en solitario. «Talla en Madera Nativa», fue ese primer gran paso en 2019, luego vino un homenaje a Monseñor Iturriza en el Museo Diocesano, donde expuso su narrativa religiosa junto a otros artistas.

Casa del Sol, «Talla en Madera Nativa»

La tercera fue en la Casa Nazaret en Coro, después se fue a la Casa de la Cultura «Padre Román» de Puerto Cumarebo, también en otra colectiva y en enero de 2020, antes de la cuarentena, regresó a la Casa del Sol para mostrar el mundo fantástico con sus representaciones mitológicas, en una exposición llamada «Mundo-Verse».

Es Licenciado en Educación Integral de la Universidad Simón Rodríguez y ejerció durante 14 años allí como docente, enseñando Historia de Venezuela, Historia Precolombina, Historia de América, Historia Universal, entre otras materias. También es profesor del Liceo Manuela Lugo de Reyes del municipio Tocópero.

En sus tallas, el artista trabaja con madera reutilizada, está en contra de la tala de árboles para esculpir. «Sólo utilizo la madera cuando el árbol ha muerto o la madera ha sido desechada, creo que debemos promover la reforestación, un árbol es por si solo una verdadera obra de arte», dice.

Mota exhibe representaciones neoprecolombinas, figuras de arte religioso, fauna y flora, inicialmente trabajó sólo con madera, tallada en su esencia natural, sin alterar textura y color, pero en 2020 exploró la policromía en sus trabajos en madera.

Según él mismo comenta, su pasión por el arte surgió desde que tenía cuatro años de edad, pero empezó haciendo esculturas a los ocho años, usando alfileres para esculpir en tiza, pasando luego a la piedra y posteriormente a la madera, elemento con el que se ha sentido más cómodo.

Sobre lo que hace, el artista asegura que para él es esencial la organización, la disciplina y la pasión por lo que se hace. “Yo dejo que la madera me hable y de lo que ella me dice nacen mis obras”, manifiesta.

En los actuales momentos está a la espera para la realización de una exposición colectiva virtual, patrocinada por la Red de Arte de Venezuela, aunque él dice que nada como el contacto directo para apreciar cómo fluye ese diálogo entre el artista y la madera. Para apreciar sus obras en Facebook está como ArteMota, para contactar con él a través de: [email protected].

Redacción La Mañana.

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