Desde la Península de la Amistad (dum spiro, spero)
En mi reflexión de la semana, comienzo por decir que DUM SPIRO SPERO, es una locución latina que literalmente significa: «Mientras respiro, espero» y en criollo decimos: «Mientras hay vida, hay esperanza». Ciertamente, esta frase encierra una actitud de esperanza persistente, e incluso, en los momentos difíciles, manteniendo la idea, de que mientras uno siga con vida, habrá posibilidades de cambio, de mejora o de lograr los objetivos que nos hemos propuesto. Todos sabemos que desde que tenemos uso de razón, hemos escuchado frases y refranes, como mantra de resistencia y fe, para salir adelante.
Así que, sin más preámbulo, la frase que se le adjudica, o al menos, popularizada por el filósofo y escritor romano, Marcos Tulio Cicerón: «Dum spiro, spero», esta sintetiza la idea de lo que representaba la esperanza en la mentalidad romana. La esperanza no era una espera pasiva, sino una actitud activa que impulsaba a actuar. La frase sugiere que el simple hecho de seguir vivo implica la oportunidad de buscar un resultado mejor. Asi que, esto conecta con la filosofía estoica, que defendía que, aunque no se pueda controlar todo lo que sucede, sí se puede elegir la forma de afrontarlo.
De manera, que a lo largo de la historia, la frase, «Dum spiro spero», ha inspirado a personas y comunidades, por ejemplo, el lema oficial del estado de Carolina del Sur, en Estados Unidos, aparece en su escudo, junto a una palmera, y también, ha sido grabada dicha frase, como símbolo de fortaleza y optimismo.
Así mismo, en la vida cotidiana, la frase: «Dum spiro spero», nos invita a reflexionar sobre la relación entre la vida y la esperanza. De modo, que respirar no solo es una acción biológica, sino también, un símbolo de que todavía hay margen para actuar y cambiar las cosas.
En resumen, la enseñanza que nos deja la frase de Cicerón: «Dum spiro spero», es que mientras respiramos, hay oportunidad, mientras hay oportunidad, existe la posibilidad de transformar el presente y construir un futuro mejor.
Si le gustó mi reflexión de la semana, cuánto le agradezco que me ayude a compartirla.
¡Un abrazo lleno de bendiciones!
Por Fredis Villanueva.


