Opinión

Amar un poco más y herir un poco menos 

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   En mi reflexión de la semana, comienzo por decir, que todos hemos conocido a alguien que tiene la habilidad para lastimar a otros, sin siquiera pestañear. Nuestros antepasados, que en su mayoría eran autodidacta, muchas veces les escuché cuando le decían a otra persona adulta: «Aquel que te conté, cada vez que abre la boca, me recuerda por qué calladitos nos vemos más bonitos»… por supuesto, los muchachos no teníamos ningún derecho de preguntar, ¿A quién se refería? Además, cualquier pregunta que pudiésemos hacer, era tomada como estar pendiente de la conversación de los adultos, so pena, de ser expulsados del sitio y salir, como mínimo, regañados. Ahora, más de seis décadas después, lo puedo decodificar con mis limitados conocimientos, que realmente sí hay personas que herir es su única moneda de cambio, porque aún no han entendido, que la bondad tiene mucho más valor. Esto me llevó a mi reflexión de la semana, sobre cómo: Amar un poco más y herir un poco menos. Así que, cuánto nos beneficiaríamos, al hablar desde el respeto para evitar huellas negativas en quienes nos rodean. 
   Así que, sin más preámbulo, AMAR UN POCO MÁS Y HERIR UN POCO MENOS, es una invitación a comprender y compartir los sentimientos, las emociones y los puntos de vista de los demás y así, no estaríamos juzgando a la lijera. Además, por un lado, vivir desde la empatía, cuidado y respeto, hacia los demás y hacia uno mismo, nos evitaríamos un infinito de inconveniente. Y, por el otro lado, elegir la compasión antes de reaccionar con enojo y reconocer que nuestras palabras y acciones tienen un impacto profundo en el medio en el cual vivimos consuetudinariamente. 
   Según la filosofía estoica, AMAR UN POCO MÁS Y HERIR UN POCO MENOS, refleja la esencia de su práctica en las relaciones humanas. Para dicha filosofía, significa cultivar la benevolencia y la empatía a través de la virtud de la justicia, en el entendido que el perjuicio a los demás, surge de la ignorancia e imprudencia, no de la pura maldad. Como decía Epicteto, uno de los filósofos pilares del estoicismo: «Nadie hace el mal a sabiendas; quien hiere lo hace por un error de juicio en su propia búsqueda de bienestar». De manera, que responder con ecuanimidad detiene el ciclo de dolor y evita que los errores hieren a los demás. 
   En lo personal, estimo que todos estamos en capacidad de hacer una hermosa reflexión sobre la frase, AMAR UN POCO MÁS Y HERIR UN POCO MENOS, porque siempre podemos elegir ser mejores personas, día tras día. Basta con pensar antes de hablar, para evitar decir frases que lastiman a los demás, aquí juega un rol significativo el sentido de la prudencia al aceptar los errores ajenos y los nuestros también, con una actitud de entendimiento, evitando lastimar por impulso con consecuencias negativas; en vez, de compartir en sana paz. No olvidemos, que cada acción sincera desde el corazón, deja una marca positiva en el alma que perdura en el tiempo y sobrevive en la memoria.
   En conclusión, AMAR UN POCO MÁS Y HERIR UN POCO MENOS, para esto, una de las fórmulas a cultivar para lograrlo es teniendo una clara conciencia que solo controlamos nuestros actos, pensamientos y palabras, no lo que hacen, piensan y dicen los demás. Así que evitemos juzgar con dureza los errores de los otros, por qué quizás, nosotros también los tenemos, en nuestra condición de humano, en donde nadie es perfecto.
   Si le gustó mi reflexión de la semana,cuánto le agradezco que me ayude a compartirla.
   ¡Un abrazo en la distancia lleno de paz e infinitas bendiciones!
   Por Fredis Villanueva.