Unicef: La pobreza infantil sigue siendo un desafío en Latinoamérica pese a avances
Latinoamérica logró avances en la reducción de la pobreza infantil, pero persisten desigualdades significativas y riesgos vinculados al cambio climático y la exclusión social, según el informe anual sobre el Estado Mundial de la Infancia publicado por Unicef.
El informe destaca proyectos implementados en países como Brasil con su programa ‘Bolsa Familia’ y México, con ‘Próspera’, que han «contribuido a mejorar la nutrición, la salud y la educación de millones de niños y niñas».
Según estimaciones de Unicef y de los gobiernos nacionales, estos programas han alcanzado históricamente a más de veinte millones de menores en Brasil y a seis millones en México.
«Estas políticas han permitido que un mayor número de niños permanezca escolarizado y tenga acceso a servicios básicos, especialmente en las regiones más vulnerables», señala el texto.
Sin embargo, y a pesar de estos avances, «la pobreza y la privación grave continúan afectando a un gran número de niños en la región».
También señala que millones de niños sufren carencias graves en al menos dos ámbitos esenciales entre educación, salud, vivienda, nutrición, agua y saneamiento. Los menores de cinco años presentan un riesgo particularmente alto, con tasas de pobreza extrema que superan el 20 % en varias zonas.
Alerta sobre el impacto de desastres naturales
El informe subraya que la desigualdad interna sigue siendo un «factor determinante» y que los niños que viven en zonas rurales, barrios marginales o comunidades indígenas tienen «más probabilidades de sufrir privaciones graves».
«Además, los menores con discapacidad y los desplazados por conflictos enfrentan riesgos aún mayores, tanto en términos de pobreza como de acceso a educación y salud», apunta.
Por otra parte, el informe también advierte sobre los efectos de desastres naturales y fenómenos extremos, como huracanes, sequías e inundaciones, que afectan especialmente al Caribe y Centroamérica.
«Cerca de uno de cada siete niños tuvo que interrumpir su formación escolar debido a estos fenómenos, y cuatro de cada cinco enfrentan al menos un riesgo climático extremo cada año», recoge.
Asimismo, Unicef indica que aproximadamente el 19 % de los niños de la región vive «en contextos de fragilidad o conflicto, con mayores tasas de pobreza extrema que aquellos que no enfrentan estas situaciones».
Con todo, el organismo enfatiza los avances logrados, «fruto de priorizar la infancia en políticas públicas y programas sociales», si bien alerta de que «la falta de inversión continua, la vulnerabilidad climática y la desigualdad podrían ralentizar los progresos».
Avances no homogéneos
En Chile, el programa ‘Chile Crece Contigo’ ha permitido que más menores accedan a servicios de salud, nutrición y educación temprana, según el informe, mostrando que «las políticas focalizadas pueden generar avances sostenibles».
Sin embargo, en países como Honduras, más del 30 % de los menores de cinco años viven con privaciones graves. Esta situación, agravada por la pobreza persistente, los desastres naturales recurrentes y la desigualdad, evidencia que «los avances no son homogéneos en toda la región», añade el informe.
Con todo, Unicef insta a los gobiernos de la región a «fortalecer la protección social, garantizar educación y atención sanitaria de calidad y aplicar medidas que mitiguen los efectos del cambio climático sobre la infancia».
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