Política

Un Mundo Sin Mordaza documenta 326 casos de represión transnacional entre 2024 y 2025

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La organización Un Mundo Sin Mordaza documentó 326 casos verificados de represión transnacional durante los años 2024 y 2025 por parte del Estado venezolano contra activistas que se encuentran en el exilio.

El estudio evidencia -señaló la oenegé- cómo el Estado venezolano ha extendido sus mecanismos de persecución más allá del territorio nacional, particularmente contra quienes continúan ejerciendo su derecho a la protesta, a la denuncia pública y a la participación política desde el exterior.

Según los resultados del estudio, la represión transnacional opera a través de múltiples tipologías interrelacionadas, que combinan instrumentos discursivos, administrativos, judiciales, migratorios, digitales y, en determinados casos, coercitivos.

Cómo se ejerce la represión extraterritorial

La organización registró varios tipos de represión fuera de las fronteras venezolanas.

Estigmatización y propaganda extraterritorial. Esta es la modalidad predominante, con 176 casos (53,99 %). Lo que confirma, según la oenegé, el uso sistemático de narrativas oficiales y plataformas comunicacionales para desacreditar, intimidar y aislar públicamente a personas en el exterior.

Represión consular–administrativa. Son 112 casos (34,36%). Un Mundo Sin Mordaza señaló que estos casos evidencian la instrumentalización de trámites documentales, registros y servicios consulares como mecanismos de control y exclusión.

Represión penal extraterritorial. Documentaron 23 casos (7,06 %) que, según el estudio, revela la utilización del sistema de justicia para criminalizar a personas fuera del país mediante investigaciones, solicitudes o procedimientos de naturaleza penal.

Otras tipologías, aunque menos frecuentes en términos cuantitativos, presentan una especial gravedad cualitativa: presencia física extraterritorial (5 casos; 1,53 %), represalias contra familiares (3 casos; 0,92 %), represión digital transnacional (3 casos;
0,92 %), coerción migratoria en el país de acogida (2 casos; 0,61 %) y uso abusivo de mecanismos policiales internacionales (2 casos; 0,61%).

«Este informe demuestra que no se trata de hechos aislados, sino de un patrón sistemático que busca intimidar, silenciar y aislar a quienes continúan denunciando desde el exterior. La persecución cruzó fronteras. La defensa de los derechos humanos también debe hacerlo», indicó.

Para leer el informe completo, puedes hacer clic en Un Mundo Sin Mordaza.

Con información de TalCual