«Sin convención colectiva, sin salario digno, nada tiene que celebrar el trabajador venezolano»

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A juicio de Antonio Aular y con motivo al día del trabajador, los venezolanos nada tienen que celebrar, este primero de mayo, «todos los beneficios laborales, que se derivan de una convención colectiva son eliminados, insanos, de una inflación galopante, que anula los limitados ingresos que obtiene el trabajador por jornada».

El comunicador social, señaló que el trabajador ha sido gran víctima de las políticas del Gobierno. «Esta falsa revolución bolivariana, que dice ser socialista, y en la práctica no es ni lo uno ni lo otro, todo ha sido un vulgar y descarado engaño, el trabajador ha quedado atrapado entre la mentira y el poder de las armas, que sostiene un régimen oprobioso”, alegando que niega la más mínima condición humana, como lo es el derecho a la vida, cuando el hambre azota a jubilados y pensionados, que habiéndolo dado todo, hoy se les niega una alimentación que cubra sus necesidades básicas para sobrevivir», añadió.

Indicó, que es obligación del estado venezolano, garantizar una asistencia social mínima, tal como lo señala la Constitución venezolana indicando que lamentablemente no lo hace, ni factor que lo obligue a hacerlo, «el trabajador venezolano ha quedado sin protección y sin representación ante las instancias de poder, es el gran ausente en esta hora menguada. El trabajador venezolano se ha visto obligado a emigrar, a buscar en tierras extrañas lo que su patria no le pude dar: una oportunidad de trabajo digno y un salario que cubra sus necesidades, tal como lo tipifica la Constitución Nacional, la familia del trabajador como núcleo fundamental de toda sociedad, se ha visto afectada profundamente, disgregándola, perdiéndose el contacto cariñoso entre padres e hijos, perdiéndose el sentido de familia, lo más bello del ser humano y la razón de trabajar», así lo recalcó el licenciado Aular.

Por otro lado resaltó, que el poder político ha utilizado los sindicatos como correaje de transmisión de voluntades, de intereses que no son precisamente los del trabajador, se ha confundido progreso con desarrollo, el espejismo del ingreso petrolero hizo perder toda perspectiva de la realidad, dependíamos del oro negro, lo cual permitía traer bienes y servicios desde afuera, porque resultaba más barato traerlo que producirlo, eran los intereses de las oligarquías lo que predominaba y no el trabajo productivo que garantizaría un desarrollo sostenible.

Igualmente dijo, que los ingresos petroleros durante la última década, superan tres veces de lo que ingresó en los tiempos de la democracia, dichos recursos se manejaron sin control legislativo como corresponde a una democracia en funcionamiento, la responsabilidad sobre el uso y disponibilidad de estos recursos corresponde a la asamblea y a la administración pública, los efectos de la corrupción lo pagan los trabajadores, empobreciéndolos.

Concluyó diciendo que las reivindicaciones que deben amparar a todo trabajador quedan en el discurso, es la hora de un despertar responsable y consciente, entendiendo que el trabajador es motor fundamental en todo desarrollo, social, político y económico de una nación.

Magalys Hassan / CNP 14.356

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