Me lo dijo el Pajarito

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Desigualdad el detónate de las protestas en América Latina

Desde mediados del siglo XX, América latina ha tenido innumerables presidentes democráticos, militares, caudillos, dictadores, etc. Todos llegaron con una idea de “gobernar un país”, con métodos diversos e inclusive los mas crueles como lo fueron las dictaduras y gobiernos militares, inclusive se puede decir que algunos presidentes “democráticos” no fueron del todo buenos. En fin todo un abanico de gobernantes se han paseado por cada país de habla hispana y entrado el siglo XXI pareciera que poco hemos avanzado en lo que tiene que ver con sistemas de gobierno que satisfagan al pueblo. Chile por ejemplo, que hasta hace poco menos de 40 días era el modelo a seguir en cuanto a estabilidad económica, social y política; un Pib envidiable, niveles de empleo muy alto y una producción que muchos vecinos envidian. Pero, lo que no sabíamos que el costo de esa presunta estabilidad y modelo de país, tenía un costo muy elevado donde los que pagan son los menos favorecidos o pobres como generalmente les conocemos. Sistema de salud privada, educación privada, jubilaciones retardadas y con el mínimo y hasta menos del salario devengado durante toda una vida laboral, servicios de agua y luz privados, gasolina y transporte caro; es parte de la supuesta economía floreciente de un país modelo como chile. El Fondo Monetario internacional FMI, plantea, que para el desarrollo económico de un país es necesario que esas políticas sean aplicadas, ya que la inversión social, es un gasto social que solo lleva al endeudamiento de los países en vía de desarrollo. No sabemos quién de los “sabiondos” economistas del FMI desarrollo esa tesis, lo que sí sabemos es que en ninguna parte del mundo ha tenido efectos positivos; Grecia, Italia, España, Haití, Ecuador, Perú, Brasil, Colombia, Argentina, son parte de los países donde la desigualdad social se ve en las calles de esas ciudades, por un lado muestran su pujante desarrollo y por sus aceras se ve la pobreza de ancianos vendiendo caramelos u otra cosa para poder comer, sus harapientas vestimentas dan indicio que para ellos no existe desarrollo, para ellos no es la riqueza que ingresa al país producto de los minerales, fabricas u otro desarrollo usado como vitrina por los gobernantes de turno. Pero esta desigualdad levanto un gigante dormido, países como Brasil, Argentina, Colombia, Chile, Ecuador han comenzado a salir a las calles a demandar mayores oportunidades en educación, salud y servicios. El planteamiento es el mismo en las protestas y algunos gobiernos en principio creyeron que era intervención de otros país, luego que era un guerra interna, después que eran terroristas, etc, etc…Señores presidentes: es el pueblo que se canso de tanta miseria, de ver que sus hijos jamás podrán ir a la universidad, que si se enferman, mueren porque no pueden pagar un tratamiento, que cada día el agua, luz y transporte les consume sus precarios ingresos, que sus vida entera estará bajo un techo de latas, porque no pueden tener una vivienda digna, que su vida entera, serán trabajadores y que al final de sus días tendrán una miseria de jubilación que no les alcanzara, pues está por debajo del salario que devengaban. La desigualdad social comenzó a pasar factura en Latinoamérica y como  polvorín está recorriendo la América, algunos gobernantes creen que con reuniones entre el Statu Quo van, van a resolver el problema, no señores, la desigualdad social se resuelve, dándole la oportunidad al pueblo de desarrollarse, con oportunidades para sus hijos en universidades, derecho a la salud y servicios que no afecten el ingreso familiar. No se puede gobernar solo para los empresarios, industriales, banqueros, etc. Hay que estimular al empresario privado, la producción, pero hay que tomar en cuenta a los trabajadores de esas empresas, necesitan oportunidades y un mejor sistema social, creer como dice el FMI: que la inversión social es un gasto innecesario, es creer que un trabajador puede rendir lo mismo con condiciones laborales pésimas, no entender que, mientras mejor este el trabajador y su familia mayor será la productividad. Creer que ese modelo aplicado por el FMI no iba a tener un colapso, es el error más grande que hasta el día de hoy ese Fondo monetario  no entiende, ni entenderá, para ellos lo importante es el dinero y no la gente. Urge una recomposición de Latinoamérica, tomar parte de esas opulentas ganancias y humanizar los países, sin caer en el asistencialismo desmedido, como el caso de Venezuela, que es la otra cara de la moneda, donde se exagera con los planes sociales y se descuido la producción, “Ni tan calvo, ni con dos pelucas” como dice el dicho popular.

Por: Wladimir Cobis (CNP 11066)

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