Opinión

LIDERAZGO FATUO por Atilio Yánez Henríquez

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Quiero referirme a un escritor brillante, de esos que aparecen cada 100 años, de aquellos que su inteligencia transmite valor y deja un sabor a dulzura cuando uno lo analiza. Se trata de Fiódor Dostoievski, quién escribió una fábula maravillosa, titulada «el ladrón honrado». En resumen, era un ladrón que robaba para ayudar a los pobres y cuando lo atrapaban decía «yo soy un ladrón, pero honrado». Este hecho insólito y digno de análisis se refiere a qué, sí robar es un delito reprochable, éste mendigo justificó su accionar diciendo qué lo hacía para ayudar a los más necesitados.

Este hecho, en la vida plena y real, nunca sucede así, la mayoría de los políticos roban para enriquecerse ellos mismos, usan la política cómo puente para mentir, engañar y robar y después exigen respeto y reputación de los ciudadanos. Aquí, el culpable de verdad no es el ciego, sino quién le da el garrote, y si vamos al fondo, tampoco lo es totalmente él político corrupto, más bien es la desgraciada conducta de sus seguidores qué, a pesar de saber que son unos miserables, los apoyan incondicionalmente. Viene un proceso electoral, y se acerca otro momento estelar para seleccionar candidatos y aspirantes a todos los niveles.

Los electores deben ser cuidadosos, celosos guardianes, a la hora de escoger sus preferencias. Recomiendo votar de manera racional, nunca emocional; que el voto sea un acto de validación auténtica hacia un líder, de seleccionar a un ser despojado de ambiciones personales ocultas o misteriosas, que no tenga impectore la maliciosa idea de enriquecerse en nombre de falsas posturas politiqueras.

Aquí en Falcón, los casos de dirigentes políticos corruptos son numerosos, y todos los conocen, sin embargo y a pesar de ello, los apoyan a pie juntillas, quizás por temor o peor, por carecer de principios y valores estructurales de su formación personal: de allí los pobres resultados, que en materia de bienestar y desarrollo presentamos. Se han apropiado de los recursos públicos, usando trastienda o andamios estructurales para robarse los dineros del pueblo. Vigilancia y control ciudadano es clave, la libertad de expresión es necesaria y juega papel estelar en una sociedad democrática y libre.

Todas estas acciones ciudadanas, nos conducirán a denunciar a funcionarios corruptos y remplazarlos por ciudadanos probos. Se aproxima el momento de hacer uso del postulado del escritor trujillano Mario Briceño Irragorry cuando en 1941 escribió «la traición de los capaces».

Necesitamos la participación de los mejores; de no hacerlo, los cargos serán ocupados por las langostas corruptas del sistema.

Atilio Yánez Henríquez