Guayaneses con discapacidad: historias que inspiran
En contexto: ¿Qué es el Día Internacional de las personas con discapacidad?
Según el sitio web de la Organización de Naciones Unidas, “el objetivo es promover los derechos y el bienestar de las personas con discapacidades en todos los ámbitos de la sociedad y el desarrollo, así como concienciar sobre su situación en todos los aspectos de la vida política, social, económica y cultural”.
Según datos de la fundación BBVA, el 15% de la población mundial presenta una discapacidad, lo cual corresponde a unos mil millones de personas.
El tema de la discapacidad en Venezuela ha estado en la palestra desde los años 90, cuando se creó el Consejo Nacional de Personas Incapacitadas (Conapi).
Más adelante, en el año 2007 se promulgó la ley para personas con discapacidad en la que se establecieron normas para la integración social de este grupo poblacional, y más recientemente, en 2024, la Asamblea Nacional sancionó la Ley Orgánica para la Inclusión, Igualdad y Desarrollo Integral de las Personas con Discapacidad presentada como proyecto de ley en el año 2021.
Manos benditas
Con apenas 6 años, la vida le cambió para siempre a Laudelina Carvajal cuando tuvo un accidente de tránsito que la dejó en silla de ruedas. A partir de allí su vida conllevó un proceso de adaptación que fue de un constante aprendizaje.
“Mi proceso de adaptación familiar fue paso a paso desde que era muy pequeña, fuimos aprendiendo a vivir con esta situación y gracias a Dios mi familia siempre ha sabido cómo apoyarme, siento que he crecido y evolucionado con el pasar de los años”, asegura Laudelina.
Respecto a cómo fue crecer siendo una persona con discapacidad en un país y un mundo no tan globalizado para la época en que tuvo el accidente, señaló: “es cierto que la información era escasa; sin embargo me adapté poco a poco y aprendí muchas cosas porque siempre me ha gustado el aprendizaje de todo tipo. Además intenté con cada uno de los métodos que se tenían disponibles en ese tiempo”.
Cuenta que tuvo la oportunidad de cursar primaria y bachillerato, aun así, al llegar a la etapa de la educación superior decidió dedicarse a un oficio, puesto que para la época no tenía los medios para movilizarse por la ciudad.
En cuanto a la vida en familia, vive con su hermana y su madre. En su hogar toda la vida han vivido de los emprendimientos familiares.
“Todas nosotras trabajamos porque mi mamá toda la vida nos inculcó que debíamos ir buscando nuestro propio sustento”, afirma.
Siempre con actitud desafiante ante la vida Laudelina no dejó que su condición la detuviera, pues también desde muy pequeña creció viendo a su abuela de chinchorros, y de ahí le surge la inquietud por aprender el arte del crochet. Y actualmente tiene un emprendimiento de elaboración de todo tipo de piezas calzada, ropa, joyería y juguetes al cual llamó Laudelina creaciones.
“Elaboramos todo tipo de piezas, en especial juguetes para niños. Los personajes que están de moda”, detalló tras participar en un bazar en un reconocido hotel de Ciudad Guayana donde tuvo la oportunidad de mostrar su trabajo al cual realiza con dedicación.
Una guayanesa azul
Hanna Zaghab es como cualquier joven de su edad, le gusta la ropa y salir a comer, entre otras cosas; sin embargo su funcionamiento cognitivo es algo diferente al resto de las personas de su edad.
Desde que tenías 6 meses de edad, la señora Evangelita, madre de Hanna, notó que algo no iba bien en su desarrollo, por lo cual comenzó a llevarla a distintos especialistas, hasta que llegó el momento en el que le diagnosticaron autismo severo.
Hanna no se comunicaba ni interactuaba con nadie, hasta que un buen día la escuchó contar en inglés. Más adelante aprendió otras habilidades cognitivas como repetir el abecedario, pero de atrás para adelante.
A partir de los 7 años comenzó una vida escolar regular. Actualmente, con 18 años, está estudiando quinto año de bachillerato con un brillante récord académico con notas de 15 y 20 puntos.
“Yo siento que la sociedad no está preparada para una persona en condiciones especiales, porque a ella me la han rechazado en varios cursos, aunque yo he propuesto realizarlos con ella; sin embargo no se me ha permitido”, afirma Evangelita.
Pese a todo lo anterior, afirman estar bastante agradecidas con las personas que las han apoyado tanto en la familia como fuera de ella.
“Como madre puedo decirte que no es fácil porque solo somos ella y yo para lo que salga. A veces evito visitar casas de desconocidos porque sienten que mi hija es maleducada y no son capaces de comprender su condición especial”, relata.
“De igual forma tengo que llevármela para todos lados porque ella casi nunca mide el peligro”.
En cuanto a la parte económica, su papá la ayuda con gastos básicos y al consultarle sobre si recibe algún tipo de apoyo del Estado, señaló que “las personas con discapacidad se encuentran abandonadas porque ni siquiera se cuenta con el personal necesario y las consultas privadas son altamente costosas”, denunció.
Con información de Correo del Caroní


