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Familias de Tucacas siguen viviendo la nostalgia de la diáspora

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Cada mes, al menos media docena de tucaqueños decide marcharse del país ante la escasa posibilidad de calidad de vida en la costa oriental falconiana. La decisión de emigrar deja a los familiares de los que se van con una tristeza y la nostalgia propias de la distancia.

El drama es aún mayor por cuanto los que deciden marcharse son jóvenes, en algunos casos adolescentes que arriesgan todo por iniciar una aventura no exenta de peligro ya que incluye atravesar la selva del Darién, en Panamá, para llegar a la frontera entre México y los Estados Unidos y tratar de cumplir «el sueño americano».

El pasado 9 de julio salió de Tucacas otro grupo, de nueve jóvenes.»Triste y lamentable, pero esta situación no está tocando solo al opositor del gobierno sino también a los que posiblemente hasta hace poco apoyaban al gobierno», expresó la educadora Emilita González.

«Ahora les toca decidir entre un cargo que no solventa una bolsa Clap o la familia unida», deslizó la docente.

Otras personas ligadas a los viajeros opinaron: «Es triste y lamentable. ¡Qué dolor! Y seguirán nuestros hijos, familiares, saliendo en busca de nuevas oportunidades y todo gracias a este gobierno que destruyó y sigue destruyendo lo poco que queda».

«¿Qué podemos hacer? Es triste y lamentable pero ante la desidia es mejor dejar que nuestros jóvenes salgan y puedan rehacer sus vidas en países donde se les brinden las oportunidades que aquí con este Gobierno fueron quitadas», Insistió Emilita González.

Ante la partida de los jóvenes tucaqueños, Wilmer Medina pronosticó: «Más temprano que tarde juntos nos reencontraremos en un abrazo de felicidad, los que acá nos quedamos debemos seguir luchando para que esos que se han ido vengan de nuevo a hacer futuro en su patria, nos toca luchar, los venezolanos somos como el cuero seco; si nos pisan por un lado nos levantamos por el otro. Los buenos somos más. Fortaleza para todos quiénes tenemos nuestros hijos en el exterior».

Por su parte, Hernán Girón mostró una foto de tres de los jóvenes que emigraron hacia EEUU y afirmó: «El primo Cheíto y el pana Morocho, dos tucaqueños más que salen de su pueblo, de su tierra con ese morral cargado de sueños de una vida mejor; es triste siendo Venezuela un país rico, lleno de abundancia pero no hay oportunidades, solamente para unos pocos. Dios me los acompañe en todo momento».

Francisco Chirinos
CNP 9966