Exdiplomático de EEUU: Machado busca acelerar una transición que Trump frena
El regreso de María Corina Machado a Venezuela introduce una nueva presión sobre el proceso de transición política, que avanza a un ritmo más lento del que pretende la dirigente opositora. Para Brian Naranjo, diplomático estadounidense retirado, el principal obstáculo está en las prioridades de Donald Trump, quien mantiene su atención en los negocios con Venezuela por encima de la convocatoria de elecciones.
«Trump pone más énfasis en abrir un canal de comercio y un canal económico con Venezuela. No ha prestado mucha atención a una transición política», afirmó Naranjo.
El exfuncionario, que acumuló 32 años de carrera en el Servicio Exterior estadounidense y fue expulsado de Caracas por Nicolás Maduro en 2018, considera que Machado regresó en un momento políticamente favorable. Su presencia en el país, acompañada de movilizaciones de simpatizantes, puede modificar la relación de fuerzas dentro de la oposición y frente al chavismo.
«Ella abrió espacio entre ella y el presidente Trump. Yo creo que eso fue muy, muy importante para que ella pueda ser independiente y un agente libre. Eso es esencial para rebalancear la política interna en Venezuela», explicó.
Naranjo anticipa que el regreso de la dirigente opositora aumentará la presión para establecer un calendario electoral, una prioridad que, según su interpretación, no comparte Washington con la misma urgencia.
«Vamos a ver cómo Marco Rubio puede cuadrar ese deseo intenso por parte de María Corina y lo que demostraron también sus apoyadores cuando regresó a Caracas, con el deseo del presidente Trump de ir más lentamente», señaló.
Trump tiene herramientas, pero no las usa
Naranjo sostiene que EEUU conserva instrumentos para presionar a las autoridades venezolanas, entre ellos las sanciones, el control de los ingresos petroleros y las causas judiciales abiertas contra dirigentes del chavismo. Sin embargo, considera que la administración Trump ha decidido privilegiar los acuerdos económicos.
Cuando se le preguntó por qué Washington no utiliza esas herramientas para acelerar la transición, respondió: «Bueno, porque no le interesa».
El exdiplomático también cuestionó que la liberación de todos los presos políticos no se haya convertido en una exigencia central de Washington, pese a la influencia que mantiene sobre las autoridades venezolanas.
«Más que nada, la administración está creando las condiciones para que Rodríguez pueda estabilizarse y continuar», advirtió.
A su juicio, esta situación ofrece a Delcy y Jorge Rodríguez margen para prolongar las negociaciones y preservar su influencia sobre las instituciones. Naranjo puso en duda que el interés del chavismo por renovar el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) y el Consejo Nacional Electoral (CNE) responda a una voluntad de garantizar su independencia.
«Es porque los Rodríguez quieren controlar esas instituciones», sostuvo.
La disputa por la fecha electoral
El diplomático retirado considera posible que Venezuela celebre elecciones presidenciales en 2027, pero advierte que la prolongación de las negociaciones puede favorecer a quienes actualmente controlan el poder.
Según su análisis, los Rodríguez tienen incentivos para ganar tiempo y aprovechar el calendario político estadounidense. Las elecciones legislativas de noviembre pueden reducir la atención de Trump sobre Venezuela y, si los demócratas obtienen el control de la Cámara de Representantes, abrir investigaciones sobre los acuerdos petroleros y comerciales alcanzados con las autoridades venezolanas.
Naranjo señaló que una disminución del tutelaje estadounidense también permitiría a Machado actuar con mayor independencia, aunque implicaría menos presión directa de Washington sobre el chavismo.
En ese escenario, considera que la dirigente opositora debe concentrar sus esfuerzos en conseguir un compromiso electoral concreto.
«Yo creo que ella tiene que enfocarse como un láser en establecer una fecha para los comicios, empezando con el presidente del país», recomendó.
Para Naranjo, la estabilidad económica que busca Trump no será sostenible sin una transformación política. Sostuvo que los inversionistas internacionales necesitan garantías institucionales y que la recuperación económica debe avanzar junto con la democracia.
«Tienen que tener prosperidad y democracia a la vez. Y que es esencial avanzar en paralelo en ambos lados», concluyó.
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