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Entrevista con Quinzio Corsini: De Falcón a Estados Unidos, crónica de un legado que trascendió fronteras

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En entrevista para La Mañana Digital, el empresario Quinzio Corsini comparte la historia detrás de su migración familiar, los desafíos que enfrentó y el legado empresarial que hoy continúa construyendo en Estados Unidos. Una vida que comenzó en Falcón, se expandió por el mundo, y que a pesar de las adversidades, supo mantener su enfoque y perseverar por encima de las dificultades, siendo ejemplo para las nuevas generaciones.

Periodista: Don Quinzio, comencemos por los inicios. ¿Cuándo y cómo llegó usted a Coro, y cómo fueron sus primeros años?

Quinzio Corsini: Llegué a Coro por primera vez en 1955, con solo 13 años, para reunirme con mi papá que ya vivía aquí. Ingresé al colegio Pío XII, donde estudié un año intensivo para aprender español. Luego, mi camino me llevó a Caracas, donde me gradué como Técnico en Electrónica en la Escuela Técnica Industrial en 1962. Inicié mi vida laboral en una empresa de computación, un campo muy novedoso para la época. Paralelamente, sentía la necesidad de seguir formándome, así que estudié en la Universidad de Carabobo, donde obtuve el título de Licenciado en Administración. Incluso tuve el privilegio de dar clases durante tres o cuatro años en la Escuela de Economía, impartiendo la materia de Computación. La vida me dio un golpe duro con el fallecimiento de mi primera esposa, lo que me trajo de vuelta a Coro. Fue aquí donde, buscando un nuevo rumbo, fundé Ferremaco, el negocio al que le dediqué los siguientes cuarenta años de mi vida y con el que crecí junto a mi ciudad.

Periodista: Un evento traumático marcó un antes y un después para su familia. ¿Fue el secuestro de su hija el detonante para considerar dejar Venezuela?

Quinzio Corsini: Sin duda. El secuestro de mi hija María del Pilar y de mi nieto Juan fue una experiencia que dejó una huella profunda en toda la familia. Afortunadamente, no hubo daños físicos, pero el impacto psicológico fue inmenso. Ese hecho fue el detonante. Ellos, junto a su esposo, tomaron la decisión de mudarse a Estados Unidos para proteger a los niños. Ese fue el primer paso. En ese momento, yo no pensaba en irme; estaba muy arraigado a todo lo que había construido en Coro y Punto Fijo. Pero mis otros hijos comenzaron a preocuparse seriamente por la seguridad de sus familias, por los nietos, y eso los llevó a también considerar la emigración, hasta que finalmente se fueron alrededor de 2017.

Periodista: Con una partida tan escalonada de la familia, ¿cómo manejó la compleja red de empresas que tenía en Venezuela?

Quinzio Corsini: Para el 2010, tenía cuatro negocios funcionando: Ferremaco en Coro, Ferremaco Punto Fijo, la Ferretería La Estrella Azul y Cerámica Casa Bella. Era una operación familiar y societaria, ya que tras el fallecimiento de mi socio Pedro Silvestri, sus hijos también formaban parte. Cuando mis hijos empezaron a emigrar, tomamos la decisión estratégica de dividir las empresas para facilitar su gestión. Los hermanos Silvestri se quedaron con Ferremaco Punto Fijo y su hermana con La Estrella Azul. Yo me quedé con Cerámica Casa Bella, junto a mi sobrina Paola, y también con Ferremaco Coro. Con el tiempo, mi sobrina emigró a Italia y me quedé solo al frente de Ferremaco y Cerámica Casa Bella.

Periodista: ¿Cuál fue el momento definitivo que lo llevó a usted a salir del país y luego a decidir no volver?

Quinzio Corsini: Para 2019, el desgaste personal era grande. Estaba trabajando solo y decidí tomarme un descanso. Los negocios seguían operativos, pero los pausé temporalmente para viajar a Estados Unidos a visitar a mis hijos y, de paso, hacer un viaje a España con un amigo. En febrero de 2020, estalló la pandemia y quedé varado en España por ocho meses, sin posibilidad de volar a ningún destino. Cuando finalmente pude salir, volví a Estados Unidos, ya que Venezuela aún no permitía vuelos comerciales. El golpe final fue en mayo de 2021: un incendio de causas nunca aclaradas destruyó la ferretería en Venezuela. Ese hecho, sumado a todo lo anterior, selló mi decisión de quedarme aquí de forma definitiva.

Periodista: Y en Estados Unidos, ¿cómo comenzó desde cero un hombre con su trayectoria?

Quinzio Corsini: Mis hijos, para establecerse legalmente, habían hecho inversiones y creado negocios que les permitieron obtener una visa de inversionista. Yo, en paralelo, había creado la compañía C&P USA Group LLC para trabajar con mi hija María Pili y su esposo Juan, quienes se dedican al sector inmobiliario. Inicialmente, la empresa se enfocó en la compra, remodelación y venta de propiedades. El surgimiento del TPS para venezolanos me dio un estatus legal temporal, lo que me permitió estabilizarme y enfocar mis esfuerzos aquí.

Periodista: A sus 83 años, con una carrera tan vasta, ¿cuál es su motivación hoy en día?

Quinzio Corsini: Mi motivación hoy es radicalmente distinta. Ya no me impulsa crear empresas desde cero como hace 30 años. Ahora mi misión es asegurar la continuidad de lo construido. Mi papel es el de un mentor, un inversor estratégico. Me llena de un orgullo inmenso ver cómo mis hijos y colaboradores continúan y expanden la visión que iniciamos. Mi edad me brinda la serenidad para aportar sabiduría y experiencia, y para enfocarme exclusivamente en proyectos que generen un impacto positivo.

Periodista: Para aquellos que piensan en emigrar, ¿cuál es su consejo más valuable?

Quinzio Corsini: Mi consejo fundamental es que, independientemente de su capital, la prioridad número uno es regularizar su estatus migratorio. Establecerse legalmente en Estados Unidos es la base para cualquier emprendimiento; sin eso, todo se vuelve extremadamente complicado. En el ámbito económico, les digo que hay oportunidades infinitas para quien tenga pasión por el trabajo. Este es un país que valora el esfuerzo, y sí, vale la pena intentarlo, pero siempre dentro del marco de la ley.

Periodista: Para finalizar, ¿en qué está enfocado su legado ahora?

Quinzio Corsini: Lo que me distingue, creo, es la amplitud de mi experiencia y la reputación internacional sólida que me ha permitido adaptarme y tener éxito en diferentes entornos económicos durante décadas. No solo he creado empresas; las he institucionalizado, las he preparado para trascender mi presencia personal. Mi objetivo a mediano plazo es transferir esta mentoría a las nuevas generaciones, tanto familiares como asociados. Quiero que lo aprendido en más de cuatro décadas sirva para formar líderes jóvenes que entiendan que los negocios no son solo números, sino también valores. Que perseveren ante las crisis, que sepan reinventarse y que nunca olviden que un empresario deja huella no solo por lo que construye, sino por lo que aporta a la sociedad. Ese es el legado que perdura.

Redacción: Miguel Ángel Delgado CNP 14.900

para La Mañana