El Curso Final, por Douglas Jatem Villa
El ser humano perfecto no existe y no puede existir, arriesgándome a un “jalón” de oreja, a pesar de haber sido hecho a imagen y semejanza de Dios. Sin embargo, se acepta la perfectibilidad del ser humano, al menos en el sentido de su mejoramiento posible. Se presenta esta declaración como introducción a la fecha, 4 de febrero en Venezuela, la cual como día de ocurrencia de un suceso “histórico”, debe generar el juicio o la calificación de su significado para el país. Como ciudadano venezolano siento y pienso que debo expresar mi opinión al respecto, quizás más como una obligación que por lo que pueda aportar a lo ya bastante expresado. En ocasiones se “chalequea “uno a si mismo agregando cosas innecesarias a lo ya dicho. Yo estoy convencido, no solo de que el 4 de febrero registró un hecho injustificado, sino de esos que merecen castigo capital, y digo eso a pesar de que en la fecha expuse cuestionamientos a nuestra democracia que posibilitaban comprender lo ocurrido, pero nunca justificarlo, y mucho menos originar el sobreseimiento. Es algo parecido a decir que los males de Venezuela no se resuelven con un remedio peor que la enfermedad, como sería una “revolución” en nuestro país. No se pretende decir que la gestión de Carlos Andres Perez fuera perfecta, pero ni se incurrió en una falta al ofrecerle protección a la Presidente Chamorro de Nicaragua, y por otro lado, se acometió la descentralización del sistema político venezolano y se realizo el gran esfuerzo de recuperar la muy golpeada economía nacional, algo que en los dos ámbitos referidos mostro rapidamente buenos resultados. Puede ser que entre los conjurados existieran algunos “bien intencionados”, pero uno de ellos no era precisamente el “sociópata narcisista”, como lo aprecio uno de quienes saben desentrañarnos a los humanos. Los antecedentes al 4 de febrero y lo que sucedió en los meses subsiguientes demuestran, según lo ve este opinador aficionado al referirse al asunto en el debate que se dio en el Congreso de la Republica, la crisis en curso, y especialmente la conducta negativa, irresponsable, revanchista, oportunista y traicionera de los “inexistentes lideres políticos de entonces, y de los llamados notables, los cuales todos sabemos quines son,con el agravante de que la misma en los días actuales se ha profundizado, debiéndose destacar el patrón personalista de apropiarse y de ejercicio del poder por parte de “politiqueros”, quienes parecen haber concluido su tarea destructora. Muy diferente fue la conducta democratica, institucional, responsable y venezolana de Carlos Andres Perez.
Uno inevitablemente tiende a “alabar” su queso asignándole al país los mejores rasgos. No es este el caso, pero, como dice el dicho, “ ni tan calvo, ni con dos pelucas”. Es una verdad muy grande que Venezuela esta en gran medida deteriorada, y esta es una catástrofe que nos inculpa.Pero también es verdad que los venezolanos no negamos la responsabilidad, ni hemos dado por perdida nuestra patria, seguimos empeñados en su recupercion. Al respecto se considera que la gesta indepedentista precursora en America Latina, la Generacion del 28, el 23 de enero, PDVSA, el Plan de Becas Gran Mariscal de Ayacucho, el Sistema de Orquestas y Coros Sinfonicos de Venezuela, y otras realidades, justifican que nos demos un voto de confianza hacia el futuro de Venezuela. Aquí se siente y se píensa que no defraudaremos esa confianza.


