Opinión

El circo del Zavilar

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Dr. Ernesto Faengo Perez

En la década de los año 1970 en los alrededores del estadio Hipólito Gonzalez dentro del Sector llamado el “Zavilar” dos o tres veces al año recibíamos la visita de una pequeña caravana integrada por un camión Ford de los años 40, con un pequeño remolque tipo jaula donde reposaban un par de burros flacos, dos perritos pequineses, dos chivos, y una yegua, además integraba la caravana una camioneta pintureada de colores desteñidos con dos parlantes metálicos  que en alguna oportunidad dieron visibilidad exótica al vehículo y atraían la curiosidad de adultos y menores habitantes de esa comunidad.

Entraban a Cumarebo por las Delicias, seguían a Playa Blanca, Ciro Caldera y se estacionaban en el terreno adyacente al estadio Hipólito Gonzalez en el “Zavilar” y comenzaban a armar una pequeña carpa desgastada, limpiaban el espacio del terreno para ubicar los animales y comenzaba la curiosidad de los habitantes que ante los pocos espacios de diversión se alegraban mucho por este acontecimiento, era “El Circo” que llegaba a nuestro pueblo un circo bastante modesto, con escasos ocho o diez actores entre hombres y mujeres que a la vez son “toderos” instalan la carpa, arreglan los taquillas venden las entradas, chucherías, hacen de vigilantes y relacionistas.

 El espectáculo se anunciaba para comenzar un día viernes, con una sola función entre las 7  y 9 de la noche, las entradas costaban dos bolívares adultos, un bolívar niños, albergaban máximo unas 100 personas,  la función consistía además de los tradicionales payasos, el ciclista suicida, un simpático burrito Llamado “Yan “que orientado por un animador daba vueltas frente al palco hasta detenerse al frente de la persona   que “no usaba interior” o no se había bañado durante días, esto era un motivo especial de risas y burlas al señalado por el burrito, otro atractivo era una joven malabarista cuyo nombre era Miss Elena quien desde las alturas de la carpa hacia acrobacias peligrosos saltando entre cuerdas sin protección alguna produciendo histeria y angustia en los asistentes. 

A finales del mes de julio de los años subsiguientes el circo regresaba con el mismo camión y camioneta los mismos actores y los envejecidos animales, a finales del año 1968 en una función sabatina Misia Elena con su cuerpo más pesado hizo una acrobacia mortal en las alturas y uno de los soportes de la carpa cedió y la estructura se derrumbó sobre actores y publico asistente, el resultado cerca de doce personas con lesiones leves, y pequeñas contusiones, “Misia Elena” con fractura de costillas, dos payasos conmocionados cerebralmente, y el burrito “yan “muerto entre los escombros.

Dos días tardaron los dueños del circo el recuperar algo de los materiales, dieron las normales excusas a los lesionados y jamás supimos ni del circo ni de “Misia Elena”, por lo menos a Cumarebo no volvieron y al Zavilar, ni ese ni ningún otro circo más nunca, hasta el presente.