Con sus patas vendadas, perrita camina desde Ecuador acompañando una familia de migrantes
Una perrita de raza criolla ha recorrido el camino que muchos venezolanos han soportado intentado encontrar una mejor calidad de vida. Es canina ha sangrado de sus patitas, haciendo el recorrido de Ecuador hasta el Arauca colombiano, buscando llegar a Venezuela junto a su familia humana.
Los dueños de este fiel animalito, han caminado desde suelo meridional por 60 días sin abandonar a la compañera que se ha convertido en una más de la familia venezolana.
les presentamos el relato de Meridiano 70, quien nos detalla más de la travesía que ha cumplido esta perrita de color marrón pero corazón gigante.
«El perro es el mejor amigo del hombre» ¿Quién no ha puesto a prueba este adagio popular y ha quedado sorprendido? Lo que pocos reconocen es que el hombre a su vez es el mejor amigo del perro, quizás el único, pues con los demás de su especie comparte similitudes y parentescos, pero es el ser humano quien efectivamente tiene el compromiso debe convertirse en el mejor amigo de todos los animales y naturaleza en general.
Una familia venezolana ha recorrido a pie trayectos sorprendentes por largas horas, con unos morrales y nada más que el día y la noche. Hace 60 días salieron de Ecuador, a donde llegaron con la ilusión de mejorar su calidad de vida, pero se encontraron con la dura realidad: yo no son bien recibidos en casi ninguna parte, las oportunidades ahora son restringidas y la única salida es volver, pero esta vez con menos de lo que llevaban.

Ayer 31 de Mayo de 2021, esta familia pisó suelo Araucano, fueron atendidos muy amablemente por Albert Caballero quien les brindó varias atenciones y ayudas, mientras escuchaba sus duras experiencias de viaje.
Fue el mismo quien al detenerse a observar a una particular compañera del grupo compartió esta fotografía, triste pero a su vez cargada de mucha esperanza. La imagen habla por sí sola, esta perrita criolla tiene en cada una de sus patitas unos zapaticos de tela amarrados con caucho que la protegen del camino frío, a veces caliente y siempre rústico.
Sus patitas sangraban pero a pesar del dolor y el daño causado por las largas caminatas, jamás dejó a su familia. La persistencia del animal y el amor que por ella sienten los humanos que acompaña, los llevó a protegerla de tal forma y así garantizar que llegará junto a ellos a su destino. Se turnan para cargarla pues ya las huellitas están muy estropeadas y no hay tiempo ni medicinas para curarla.
Son 60 días sin pausa cruzando a pie todo un país, cuidándose además de no ser atropellados. Lo que viven las personas que migran a pie ni siquiera en la época libertadora se vivió, pues en esos tiempos era el caballo la mejor compañía y sobre su lomo se recorrían los largos trayectos. El drama de millones de venezolanos es cada vez más duro, su país se destruyó por completo pero existían lugares en donde rehacer su vida, ahora esos lugares también se destruyen poco a poco obligándolos a abandonar la ilusión de una vida digna, por eso regresan a su país en donde no hay comida, ni combustible, ni salud, ni educación, ni oportunidades, pero están sus seres queridos.
El amor es una fuerza motivador que nos mantiene en pie a pesar de la adversidad; el amor a Dios, el amor a la familia y hasta el amor por los animales. La cachorra soporta el dolor en sus patas para no perder a su familia, su familia la carga en brazos para corresponder a su lealtad y juntos nos enseñan que a pesar del dolor, la pérdida y el rechazo siempre habrá en el mundo alguien capaz de darlo todo por nosotros. «Hay algo en el generoso y abnegado amor de un animal que llega directamente al corazón de aquel que con frecuencia ha probado la falsa amistad y la frágil fidelidad del hombre».
Manuel Arrechedera / CNP:22.016


