Opinión

Carabobo Hoy

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Tal como cada 24 de junio, y quizás como cada fecha histórica, ¿Qué celebramos, o lamentamos, el 24 de junio de 2021?.  ¿200 años de la independencia definitiva de España?. ¿La no concreción, al cabo de unos largos 200 años, de Venezuela en un país de felicidad y bienestar para sus ciudadanos?.

No hay duda de que se debe celebrar lo primero, incluyendo el resto de la victoriosa campaña militar continental de Simón Bolívar, y la participación de los otros héroes, como Páez, Urdaneta, Negro Primero y los demás. La historia universal ha colocado a Bolívar en el sitial de honor que le corresponde, el primero en América Latina.

No obstante, al mismo tiempo se tiene que reconoce lo que hasta hoy es el fracaso en no ser, al cabo de tan largo tiempo, un pueblo con bienestar. El camino ha sido muy largo y complejo: 1811, Angostura, Carabobo, la Gran Colombia y la Cosiata, la preponderancia de los próceres convertidos en caudillos, el no realizado proceso de la federación, los grandes poderosos hasta 1945 y 1958, la destitución de Carlos Andrés Pérez y el suicidio con el Socialismo del Siglo XXI.

Nuestros historiadores nos han explicado como la campaña militar ahogó, quizás antes de nacer, el proceso civilista, y las realizaciones positivas que hemos concretado, como la representada por 1958, naufragaron en la fragilidad de instituciones que no llegaron a madurar.

Se debe concluir con que a partir de 1999 Venezuela se hundió en el fracaso que atenta contra su sobrevivencia, lo cual nos obliga a salvarla. Hoy no se está diciendo algo distinto a lo dantesco que se ha estado diciendo durante los ya tantos años. Más allá de los discursos y otros hechos patrioteros anunciados, la celebración debida consiste finalmente en salvar nuestra patria, nuestro hogar, nuestra familia, aportando todo lo que tenemos y podemos, inclusive sumando la ayuda externa disponible institucionalmente, a diferencia de la complicidad criminal internacional, especialmente cubana, que se ha apropiado de Venezuela.

Pero, una vez más se tiene que registrar la trágica realidad de que existen venezolanos que se dicen opositores a Maduro, pero están dispuestos a aceptar que, con toda su ilegitimidad, ilegalidad e indignidad, permanezca en Miraflores hasta 2025 al menos. Se sabe que algunos “sueñan” indignamente con satisfacer su interés personal en algunos de los cargos, u otros beneficios, a distribuir en noviembre.

Se acepta que algunos incomprensiblemente, dada la destrucción de Venezuela que ha realizado el gobierno, esperan la generación de algunos buenos resultados para la población, no reconociendo que permanecer en el poder más allá de los ya larguísimos 22 años es la verdadera intención del régimen, y terminan colaborando con ella, sin alcanzar algún mejoramiento para los tan sufridos venezolanos. Se sabe que la inmensa mayoría del pueblo de Venezuela necesitamos y queremos cambiar el gobierno. Se lamenta que, comprensiblemente, una gran parte de éste está escéptica respecto de la lucha que tenemos que mantener, y que tenemos deficiencias en cuanto a organización y conducción de nuestra oposición. Pero se debe reconocer que este es un obstáculo que podemos superar, y podemos tener presente buenas gestiones realizadas.

Estamos totalmente dispuestos a dialogar para establecer todo lo necesario para que, en fecha cercana, los venezolanos decidamos con nuestro voto nuestro destino, la libertad y la dignidad, o el abismo interminable. Pero como el gobierno seguramente no aceptará la elección presidencial, tenemos que esforzarnos totalmente en ser dignos compatriotas de nuestros libertadores y de los forjadores de democracia y libertad, y sobre todo dignos salvadores de Venezuela, aportando todos, civiles y militares, todo lo que tenemos y podemos, cada uno dentro de sus circunstancias y posibilidades. Después que recuperemos a Venezuela reconstruiremos la unidad que debe reinar entre nosotros los venezolanos. Reconozcamos y enfrentemos que se agotó el tiempo y que tenemos que mantenernos de pie.

Douglas Jatem Villa

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