Agua bendita en el occidente de Falcón
Han pasado muchas cosas que han generado ecos con sentimientos encontrados por estos lares.
La pauta de marzo está marcada en Dabajuro por la promoción del rol de la mujer, la apreciación del trabajo de los médicos, la activación de nuestro embalse El Mamito y un despertar de esperanza o de la consolidación de soluciones en la conciencia del rol participativo de la comunidad organizada. Rol que se adormecía cada vez más en un silencio inútil.
Podría cuestionar muchas afirmaciones sobre el empoderamiento de la mujer. Es como una utopía en la que no encajaría mi punto de vista frente al entusiasmo de la fecha. De todas formas reconozco que toda actividad motivadora y de reconocimiento es un bálsamo para el corazón de muchas mujeres, sin embargo basándome en la realidad es responsable reconocer también que la pandemia mostró el lado más duro que le ha tocado enfrentar a la mujer. Solo basta con leer las estadísticas, las noticias sobre violencia y femicidio abarrotan las redes sociales. Hay un retroceso en la vulnerabilidad de género pero eso es un tema que apenas comienza.
A los médicos de nuestra tierra no tenemos cómo pagarles en ocasión de la celebración de su día todo lo que hacen por nosotros. Su heroicidad no debe ser una bandera. No solo es su dignidad lo que motiva luchar por y para ellos, es el respeto a la vida misma. Los médicos de nuestra tierra solo tienen sus manos y su corazón como herramientas para tratar a sus pacientes y eso es razón suficiente para ver con otros ojos esta fecha.
Ya llegó agua de nuestra represa El Mamito a la mayoría de nuestros hogares. Gratitud infinita a todos los que desde su accionar lograron la recuperación del sistema de distribución. Solo unidos podremos ver logros y desarrollo en nuestros pueblos y aquí quedó demostrado. Así como fui insistente en esta problemática también envié mensajes de agradecimiento, aunque de muchos no recibí contestación, supongo también agota ser tan insistente pero a veces es necesario.
Quería compartir una perspectiva que hace llegar a nuestra redacción el amigo Pedro González con relación al rol que en estos momentos deben asumir la sociedad civil organizada para alcanzar los cambios que anhelamos. Textualmente manifiesta en su mensaje que “como miembros de la sociedad civil somos corresponsables de la calidad del desarrollo de todo lo relativo al hábitat, pero al no actuar dejamos que los gobernantes sean los únicos responsables de lo bueno y lo malo que tenemos. Es necesario que los ciudadanos nos involucremos de manera proactiva hacia el desarrollo más adecuado en el ámbito de sus espacios vitales proponiendo, diseñando, articulando; en fin, a participar ayudando en forma mancomunada con los gobernantes del momento a pesar del criterio político. Nadie conoce más que los propios habitantes la capacidad y potencial de su medio ambiente por eso estamos en el deber y el derecho de ofrecer también soluciones y propuestas de desarrollo para facilitar y acelerar el desarrollo y bienestar de nuestro entorno”. Para concretar sus ideas afirma: ¡No se trata de competir. Se trata de contribuir!
Este eco desde el occidente de Falcón lo cierro con la satisfacción de abrir nuevos horizontes. Me sumo a quienes van abriendo puertas y cerrando heridas.
Llegó de nuevo nuestra agua bendita al pueblo.
Buenas nuevas para nuestra tierra bendita.
Lourdes Díaz Güerere


