40 años sin el gigantesco polo positivo, por Ana Cristina Chávez A.

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Miel y Salmuera

El 27 de septiembre de 1980 falleció el profesor Alonso Gamero Reyes, epónimo de la hoy Universidad Politécnica Territorial de Falcón, una institución que ha hecho historia formando a profesionales de vanguardia. Pero, ¿quién era Alonso Gamero? Por sus frutos los conoceréis, reza la cita bíblica, y por sus amigos también. Así, personajes de la talla de Secundino Urbina y Hermes Coronado, entre otros, lo conocieron y escribieron acerca de su legado académico y literario, destacando su condición humana y sus dotes para la ciencia y el arte. Por tanto, en el seno de la comunidad uptagista, Gamero se constituye en un ejemplo de profesional integral.

Raíces y academia… El 25 de febrero de 1923 nace en La Vela, estado Falcón, Alonso Gamero Reyes, producto de la unión de Delia Reyes y Jesús Gamero Molina. Profesor de Biología y Química graduado en el Instituto Pedagógico de Caracas en el año de 1946, obtuvo un Máster en Ciencias en el área de Zoología en la Universidad de Michigan, Estados Unidos en el año 1950 y en 1960 se graduó como Licenciado en Biología en la Universidad Central de Venezuela.

Ejerció la docencia en la Colonia Sanitaria Infantil de Los Teques; en la Escuela Parroquial San Juan, en el Liceo Fermín Toro de Caracas, así como en los liceos Cecilio Acosta y Luis Espelozín, de Coro. Dictó cursos de verano en la Estación Biológica de Massachussets. Fue Director de la Escuela de Ciencias de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Central de Venezuela; del Laboratorio de Biología del Instituto Pedagógico y en 1960 resultó electo Decano de la Facultad de Ciencias de la U.C.V, durante tres períodos consecutivos.

Por ocho años integró las juntas directivas de la Asociación y de la Fundación Venezolana para el Avance de la Ciencia (Asovac y Fundavac). Igualmente, fue miembro de la Academia de Ciencias Físicas, Matemáticas y Naturales, además de co-redactor del Proyecto de Ley de creación del CONICIT.  

 Entre 1968 y 1980 fue asesor de la Universidad de Los Andes para la creación del Centro y de la Facultad de Ciencias; integró las comisiones organizadoras de la Universidad Nacional Abierta y de la Universidad Nacional Experimental Francisco de Miranda. También fungió como asesor del área de Postgrado y del Departamento de Extensión Científica de la Universidad de Carabobo.

 Produjo diversos programas de radio y televisión y escribió guiones para documentales. El “Reino Animal”, programa trasmitido en Radio Caracas Televisión, fue premiado en varias ocasiones, al igual que el programa radial “Así es Venezuela”. Gran aficionado a la pintura, tuvo como principal inspiración la imagen del Libertador Simón Bolívar.

Relaciones… Gamero se casó dos veces, su primera esposa fue Ana Teresa Salazar, con quien engendró dos varones, Alonso e Hilario; mientras que su segundo matrimonio fue con Blanca Heredia, con quien tuvo cuatro hijos: Gabriel, Alejandro, Aura y Valentina.

La palabra… El fruto de sus investigaciones quedó plasmado en las publicaciones “Zoología General”, “Guía para Trabajos prácticos de Zoología”, e “Imagen de la ciencia”. Por otra parte, su concepción de lo que debe ser la educación universitaria en Venezuela está escrita en el documento titulado “Marco de referencia y principios educativos que sustentan el plan de estudios técnico-profesional para carreras cortas y largas”, que presentó como miembro de la Comisión Organizadora de la UNEFM, en el año 1978.  Allí afirmaba:

“Estas nuevas universidades deben estar fuertemente ligadas al proceso productivo, siguiendo cuatro vertientes fundamentales: prestación de servicios, producción de bienes, realización de investigaciones científicas, tecnológicas e industriales y la  preparación de estudios y proyectos. Así formaremos técnicos en diferentes niveles y disciplinas profesionales y futuros investigadores.”  

   Sobre el rol de los estudiantes refiere:

“Es evidente la necesidad que tiene el joven venezolano de aprender a trabajar con las manos, pues tradicionalmente se nos forma con mentalidad burguesa y burocrática y no es este el camino más idóneo para alcanzar el desarrollo integral de Venezuela.”      

   En cuanto al sistema educativo nacional afirmó:

“Un medio ambiente intelectual artificial y deformado, producto de un sistema de educación perverso y muy bien organizado, aleja a la gente de la poesía, de la amistad, del aire, del agua, del suelo y de los sueños, y la ubica en módulos concretos, contaminados, extraños y estériles.”

     Alonso Gamero dominaba varios idiomas: hablaba correctamente el inglés y leía francés, portugués e italiano, manejando magistralmente el arte de la palabra, ese que puede abrir ante quien lo posee, mares y océanos. Si no lo creen, lean estos versos de su autoría, publicados en su obra “De Nervio y de Galaxias. Sonetos irregulares y un poema a la muerte anticipada”:

Busco vivir afirmativamente

y gozar del dolor y la alegría

en el planeta azul en donde vivo.

Busco querer desesperadamente

hacer todas las cosas, cosa mía,

y hacer de mí, definitivamente,

un gigantesco polo positivo.

O estos otros:

Ya volverás, amor, cualquier momento

a recalar tus redes nuevamente

al sitio donde encalla recurrente

en ola y palpitar, mi sentimiento.

     Si aún no están convencidos, disfruten de este “Soneto-Receta para elaborar la piel morena más fina”, dedicado a Coromoto Texier y escrito en septiembre de 1975:

Tome rosas, naranjas y amapolas,

añada miel y gotas de limón,

agréguele canela, una canción,

ponga un punto de sal fina de olas.

Reúna todo eso en un mortero

y agréguele aceitunas españolas,

uvas de moscatel y caracolas

y un vino de Jerez o de Montero.

Ya dispuestos así los ingredientes

y triturados bien sus componentes,

añádale el lucero más remoto.

Entonces notará lo sorprendente:

¡El color de una flor sin precedentes!

Y tendrá usted la piel de Coromoto.

Cuatro años antes de su muerte Gamero escribe “Si me quieres, ve y vístete de luto”, en el que prevé:

El último suspiro de mi vida

será como el partir de un tucusito.

Será el vuelo fugaz de un gonzalito,

veloz en el adiós de su partida.

El último latido por mí hecho

será el encuentro de una inmensa ola,

fraguada en sangre y tinta de amapola

contra un peñasco en carne de mi pecho.

En el libro -con audacia y total honestidad- el autor confiesa no ser un poeta con oficio, de esos que llaman formales, sino simplemente un poeta, “porque le gusta la práctica de verle el lado sensitivo a las cosas. Y disfruta con ello”.  Igualmente manifiesta: “quien escribe estos versos declara que mira al regreso con vocación de futuro y a la tristeza y a la angustia con vocación de victoria. Y asimismo declara su convicción de que solamente más allá del sueño y de la utopía reside la única verdad del hombre”.

A 40 años de su partida física, recordamos a un ser humano que supo conjugar en su accionar la ciencia, la investigación, la comunicación, el arte y la poesía, convirtiéndose en un revolucionario del saber que logró hacer de sí mismo: “un gigantesco polo positivo”.

Por Ana Cristina Chávez A.                                                                                                  [email protected]

La Mañana

Medio de comunicación impreso mas importante del estado Falcón, con 67 años de trayectoria.

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