Opinión

Vive y deja vivir, por Fredis Villanueva

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Para inicial, el título de este artículo: “Vive y deja vivir”, su nombre no es de mi autoría, sino que se debe al poeta, dramaturgo, filósofo e historiador, alemán, Friedrich von Schiller, quien fue el primero en decir dicha frase, que manifiesta tajantemente, respeta y exige ser respetado: así que, sin más preámbulo, paso a desarrollar el tema arriba ya mencionado.

Cuando apenas era un niño, en mi pueblo natal, Los Taques, muchas veces llegué escuchar juicios que me supongo era de mala fe contra alguien y por ese motivo no faltaban personas respetuosa que le decían al criticador: “Vo viví y dejá vivil a lo demá” (sic), eso era más o menos, algo así, como entremetido, pero adornado, hacia quienes les gustaban no solo fijarse, sino meterse también  en la vida ajena.

Permíteme un paréntesis, cuestión que no me cae en gracia, pero es que a veces no es fácil hablar solamente en tercera persona. Hasta hace cierto tiempo atrás, me encontraba escuchando juicios, señalamientos, críticas destructivas, entre otros prejuicios y, ciertamente, esto golpea la conciencia, digo eso porque yo también lo hacía. Pero juro, ante Dios, también por todos mis familiares difuntos y ante mí mismo, poner todo mi esmero y voluntad, para no estar nunca más presente en esos encuentros, porque uno tiene que criticarse primero, antes criticar a los demás. Por supuesto, son errores que uno comete como humano. Buscaré entonces, por todos los medios no volverlos a cometer y aprender de ellos… Gracias por el paréntesis concedido.

Quitémonos esa fea costumbre de emitir juicios y críticas sobre los demás, sobre su vida, acciones y decisiones. En la vida es mejor callar a tiempo que condenarnos por las palabras, especialmente cuando van dirigidas a personas que no dependen, para nada, de nosotros. Es mucho mejor y más útil, dedicarnos a conocernos nosotros mismos en lugar de estar pendiente o ser jueces de otros.

En la vida no siempre vemos lo que queremos, esto no quiere decir que nuestra percepción sea o no la correcta, sencillamente es un enfoque, no significa que los demás estén errados y nosotros en lo correcto. Ahora bien, cuando no nos gusta ser juzgados, ¡por Dios!, nosotros tampoco tenemos el derecho de juzgar a nadie, ni en juego.

El filósofo político y escritor italiano del Renacimiento, Nicolás Maquiavelo, llego afirmar: “En general, los hombres juzgan más por los ojos que por la inteligencia, pues todos pueden ver, pero pocos comprenden lo que ven”. Comulgo en su totalidad con Maquiavelo, porque estar pendiente de los demás, solo nos trae desgaste y agotamiento, además, consumo de tiempo, es más productivo vivir y dejar vivir a los demás.

En mi muy humilde reflexión final, pienso que: no podemos esperar que los demás actúen de acuerdo a lo que nosotros pensamos y que eso es el deber ser, pues no, cada quien tiene sus percepciones y criterios de las cosas. Ciertamente, que hay personas que dejan cicatrices en la vida de otros y aunque esto no se justifica, no es a nosotros a quienes nos corresponde juzgarlas, lo que realmente nos concierne, es saber juzgarnos correctamente. Pero, jamás amargar nuestra existencia por entremeternos en la vida de otro.

Para finalizar, es más beneficioso dedicarnos a conocernos nosotros mismos, que querer ser jueces ajenos y aunque uno no apruebe lo que hagan los demás, vive y deja vivir.

Gracias por invertir su valioso tiempo en leerme, ojalá se sienta gratificado por la inversión de mismo.

¡Un abrazo lleno de bendiciones!

¡Hasta el próximo miércoles, Dios mediante!

Fredis Villanueva