Venezolano en Ucrania: «Aquí ahora estoy dando mi vida otra vez»
José David Chaparro nació hace 55 años en San Cristóbal, capital del estado Táchira, pero se asentó en Ucrania desde su independencia a principios de los 90. La vida le llevó a ser el encargado de negocios venezolano en Moscú y, ahora, es el «comandante» de una pequeña división de voluntarios que reparten ayuda humanitaria a los más afectados por la invasión rusa.
Cada mañana se viste con el uniforme militar, su gorra y su rifle. Se reúne con sus compañeros de división, todos ellos ucranianos, y cargan sus coches con decenas de cajas de comida, agua, productos básicos e incluso gasolina para alimentar los generadores de electricidad de los pueblos que quedaron devastados por los bombardeos rusos.
A pesar de que domina perfectamente el ucraniano y el ruso, sus camaradas se dirigen a él como «comandante», en español, algo que le dibuja una sonrisa en la cara a este venezolano casado con una ucraniana desde hace 30 años que, durante estos tiempos de guerra, está al mando de un pequeño grupo de voluntarios.
Todo empezó al segundo día de la invasión, cuando José se alistó como voluntario en la Defensa Territorial de Ucrania, un organismo de reserva del Ejército compuesto también por civiles que reciben formación militar, con el objetivo de participar en combate o en tareas de ayuda humanitaria.
«En Venezuela nosotros no logramos el objetivo de restaurar la democracia y aquí yo no iba a perder esa chance. Aquí ahora estoy dando mi vida otra vez», asevera el de San Cristóbal, una de las ciudades más duramente reprimidas durante las protestas.
Pero la vida de José siempre ha dado muchas vueltas. Se asentó en Kiev a principios de la década de 1990 para estudiar derecho internacional, impulsado por «el deseo de entender el sistema soviético».
«Es como quien quisiera ir ahora a Corea del Norte a estudiar el sistema económico y político de ellos», dice entre risas este caribeño con barba y de apariencia amable.
Con información de EFE


