Opinión

Un buen final siempre será un buen comienzo para algo mejor 

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   En mi reflexión de la semana, comienzo por decir una frase que leí hacen unas cuantas décadas en el libro Juan Salvador Gaviota, del autor estadounidense, Richard Bach, la misma dice así: «Lo que la oruga llama el fin del mundo, el maestro lo llama mariposa», aunque después, indague un poquito sobre dicha frase, conseguí que se le atribuye, por lo general, a uno de los filósofos más relevantes de la civilización china, Lao- Tsé. Aunque ambos hacen referencia a la metamorfosis como un cambio de perspectiva, en lo personal, busco asociar dicha frase con mi reflexión de la semana: Un buen final siempre será un buen comienzo para algo mejor, convencido que con el pasar del tiempo, las personas cambiamos para dar la mejor versión de sí mismas. Por eso, no tomemos un final como un cabo de mundo, sino como una prueba intrínseca en la vida que nos ofrece otra oportunidad. 
   Así que, sin más preámbulo, la frase: «UN BUEN FINAL SIEMPRE SERÁ UN BUEN COMIENZO PARA ALGO MEJOR», es una reflexión profunda sobre la naturaleza cíclica de la vida, que sugiere que cada final, aunque doloroso, abre la puerta a nuevas oportunidades y crecimiento, transformando el pasado en la base para un futuro más positivo y esperanzador, y enfatiza la importancia de la superación personal y la mentalidad positiva para ver el cambio como una bendición disfrazada… De manera, que un final no tiene porque ser una pérdida, sino una transición; es decir, un final marca el cierre de una etapa, bien sea, de trabajo, de relación o hábito, para que nazca algo nuevo y mejor. Recordemos, que para ver un hermoso amanecer brillante, antes tenemos que pasar por una noche oscura.
   Según la filosofía estoica, la frase, UN BUEN FINAL SIEMPRE SERÁ UN BUEN COMIENZO PARA ALGO MEJOR, la dejan reflejada en la famosa cita de Séneca: «Todo nuevo comienzo viene del final de algún otro comienzo», esta filosofía, ve los finales como oportunidades de transformación y de crecimiento, enfocándose en interpretar de manera positiva los eventos, incluso los adversos, y actuar virtuosamente en el presente, sabiendo que cada final abre la puerta de una nueva etapa de aprendizaje, desarrollo personal e impulso para algo mejor. 
   La filosofía estoica nos enseña que un final, no es la ausencia de algo, sino la culminación virtuosa de una etapa que, por su propia naturaleza cíclica, inevitablemente da paso a una nueva oportunidad para vivir mejor. 
    En lo personal, no solo he entendido, sino que lo he vivido también, muchos finales y no precisamente del béisbol, sino de transiciones, unas obligadas por las circunstancias y otras, porqué no queda de otra, -valga la redundancia-, que tomar decisiones de volver empezar, pero nunca diría que desde cero, porque cada experiencia de algo que llega a final, es una enseñanza para no cometer el mismo error, sino otra oportunidad para crecer y salir adelante. 
   En resumen, cada día es una oportunidad para crecer y dar lo mejor de nosotros mismos y nunca vayamos a perder la fe, en que este régimen está llegando a su final paulatinamente para que el país comience a desarrollarse, así que, no nos enfoquemos en los años que perdimos, sino en la experiencia en que nunca más, cometer los mismos errores y con la ayuda de Dios, de Donald Trump, Marco Rubio y la premio Nobel de la Paz María Corina Machado, junto a ellos, trabajemos en los mejores tiempos, que con certeza, están por venir. 
    Si le gustó mi reflexión de la semana, cuánto le agradezco que me ayude a compartirla.
 ¡Un abrazo lleno de paz e infinitas bendiciones!
 Por Fredis Villanueva.