Tras bambalinas: lo que no se dijo al cierre del primer ciclo de diálogo en Caracas
Esta vez no se aplica aquello de «nada está acordado hasta que todo está acordado» que rigió algún diálogo anterior. En las conversaciones de 2026 entre la delegación del gobierno interino de Delcy Rodríguez y la oposición de la Asamblea Nacional 2015 los acuerdos son progresivos, por diseño metodológico. Se ha hecho así para avanzar en el proceso, para brindar confianza a la opinión pública y para que avancen procesos de ejecución de las decisiones que se acuerden en la mesa.
Por eso al cierre de la primera ronda del diálogo, este miércoles 12 de agosto, se han anunciado de manera conjunta los primeros resultados, principalmente el desbloqueo del oro venezolano congelado en el Banco de Inglaterra y la renovación completa del Tribunal Supremo de Justicia, reseteando el proceso que había iniciado el parlamento que encabeza Jorge Rodríguez.
La discusión durante la tarde del miércoles se centró en la construcción del comunicado, la manera de presentar los puntos, el lenguaje a usar que fuese compartido por ambas partes. Tardaron más de cinco horas en afinar cada palabra.
Dentro de lo anunciado, el primer asunto era punto de honor del oficialismo. De hecho, cuando esa delegación puso sus temas para la agenda codificó como «atención post terremoto» el acceso a recursos financieros congelados y/o en control de la Asamblea Nacional 2015 como fundamental.
Durante el primer ciclo de conversaciones, entre el 6 y el 12 de agosto, esa mesa técnica recibió a expertos del Estado y de sectores privados. Las conversaciones se concentraron en el diseño de mecanismos para desbloquear recursos venezolanos en bancos del extranjero, que puedan ser operados por el interinato.
«La delegación encabezada por Jorge Rodríguez tiene entre ceja y ceja el oro depositado en el Banco de Inglaterra», comentó una fuente enterada a TalCual. Se trataría de un énfasis pensado en alimentar una narrativa que respalde ante su propia base las concesiones que está haciendo en otras materias de la negociación.
No fue el único asunto tratado en esa mesa técnica. También se habló sobre el despliegue de asistencia humanitaria y la oposición insistió en la verificación del uso del dinero fresco por parte del chavismo. El comunicado leído por las partes habla de establecer «mecanismos de transparencia, trazabilidad y auditoría».
Comité de postulaciones tutelado
Como se sabe, hasta este miércoles se había informado de tres puntos de agenda, y por tanto tres mesas técnicas: atención post terremotos, libertades y garantías políticas y fortalecimiento de la democracia. La segunda y tercera tienen que ver con la revisión de marcos normativos venezolanos y leyes usadas para la represión, y la renovación institucional incluyendo al Tribunal Supremo de Justicia y el Consejo Nacional Electoral, respectivamente.
La mesa de «fortalecimiento de la democracia» acordó la renovación del Tribunal Supremo de Justicia en todas sus salas, y revisar la Ley orgánica del TSJ. Ya no se llenarán solo 24 vacantes que dejaron las renuncias producidas hace algunos meses y por las cuales la Asamblea Nacional inició un proceso de nombramientos. Ese proceso se suspenderá, se ampliará el Comité de postulaciones «para ser más paritario» y se buscará una nueva lista de postulados.
El foco estará puesto en las salas Constitucional y Electoral, pero lo interesante será la instalación de una suerte de consejo independiente de evaluación judicial, que acompañará el proceso y conectará la selección en el parlamento con los acuerdos alcanzados en la mesa de diálogo. Allí será donde se evalúe que los candidatos cumplan con un baremo y con todos los requisitos de ley, tantas veces ignorados. Se trata de una suerte de comité espejo para que los nombramientos no sean manejados solo por el parlamento de Jorge.
Lo anunciado sobre leyes del sistema judicial esconde la discusión sobre instrumentos como la ley contra el odio, contra el terrorismo y varios artículos del Código Penal, entre otros instrumentos usados para reprimir. Según los comentarios en la mesa, la idea es «evitar que se repita la represión» y a abrir la puerta a la liberación de personas detenidas por razones políticas. Por otro lado, EEUU quiere que se quiten trabas jurídicas que están complicando la llegada de inversiones norteamericanas.
El tema de presos políticos fue intencionalmente dejado por fuera «para que el gobierno no pueda usarlos como fichas de cambio, no los instrumentalice». La diea, por tanto, es que al modificar el andamiaje jurídico, las celdas se abran en consecuencia.
Fuentes cercanas al proceso confirmaron a TalCual que en el siguiente ciclo se activarán dos mesas adicionales: una enfocada en libertad de expresión, y otra con el objetivo de hacer seguimiento a los acuerdos, su ejecución y cumplimiento.
Esa segunda ronda comenzará en al menos dos semanas. Hasta entonces, la delegación opositora volverá a salir del país pues, a pesar de que cuando están en Caracas cuentan con la protección de Estados Unidos, es una manera de blindar el proceso a posibles presiones. Más adelante, conforme avance el diálogo, pudieran darse mejores condiciones para que los periodos de estadía en la capital venezolana se extienda para estos políticos opositores.
El rol de Estados Unidos
Este proceso de acuerdos se rige por dos reglamentos internos, uno para las reuniones plenarias –el cara a cara de las delegaciones completas–, y otro para las mesas técnicas. En ellas se consultan a expertos, se reciben ideas, se generan la Sala Constitucional y la Sala Electoral propuestas y se alcanzan convenios que luego deben ser aprobados en la plenaria, con sus respectivos mecanismos de implementación.
Estados Unidos no está formalmente sentado en ninguna de ellas. No hay un representante del Departamento de Estado en una silla al lado de los políticos venezolanos. Pero sí está a golpe de un telefonazo y atento a cada etapa del proceso.
Ambas delegaciones mantienen comunicación directa con funcionarios norteamericanos, y la información a tres bandas fluye constantemente. Cuando algún punto se pone peliagudo y se tranca la discusión, EEUU se activa como «mediador» (¿o decisor?).
Por otra parte, Washington es informalmente el garante de los acuerdos alcanzandos y los que lo serán más adelante. Y, también, es el factor que ha determinado que el proceso se inicie, avance en los ritmos mostrados y vaya produciendo resultados.
La disposición del rodrigato
A diferencia de otros procesos de diálogos, esta vez «el chavismo tiene talante de apertura», a juicio de personas cercanas a la delegación opositora. La actitud de los Rodríguez ha incluso sorprendido a algunos de sus interlocutores.
Pero nadie se chupa el dedo. Las fuentes afirman que no hay ingenuidad y se asume que en el «rodrigato» más que reformadores democráticos lo que hay son políticos que se adaptan, repliegan y buscan sobrevivir.
Más que Adolfo Suárez en España o Fernando Mattei en Chile, dicen, se asume que se puede estar frente a una versión más cercana a Daniel Ortega… que abandonó el poder en Nicaragua, se reinsertó en el sistema democrático posterior para finalmente serle infiel e instalar una nueva dictadura. Es decir, en Miraflores hay «un cambio de actitud, pero no un cambio de preferencia», a ojos de su contraparte.
Por tanto, hay interés en que las discusiones sobre «Libertades y garantías democráticas» generen el andamiaje necesario para servir de anticuerpos ante intenciones autoritarias, espíritus autocráticos o intenciones de revertir la apertura que ha comenzado a darse.
En todo caso, la delegación oficialista sí ha planteado sobre las mesas la importancia de las garantías políticas para todos, lincluyéndolos –incluso en el escenario de no estar al frente del poder.
Lo electoral a la segunda ronda
La siguiente ronda de diálogo, que se espera para comienzos de septiembre, entrará a discutir asuntos electorales finalmente. Si bien se le ha dado prioridad a la reforma judicial, como basamento necesario para servir como piso jurídico a todo lo demás, la reforma del sistema electoral es visto como inevitable para el segundo ciclo.
Aún no está claro el alcance de esa discusión. Está claro que un nuevo Consejo Nacional Electoral es ineludible. Donde pudiera haber tensiones es en el alcance de su reconstitución. ¿Solo cambiar el directorio? ¿Nombramiento de funcionarios a otros niveles? ¿Los actuales rectores pudieran ser considerados para repetir? En el oficialismo hay interés en que Carlos Quintero siga siendo ficha clave en el manejo técnico del sistema.
La oposición, por su parte, busca resolver la cuestión de los partidos intervenidos y las inhabilitaciones. Fuentes cercanas a las conversaciones afirman que se planteará la discusión sobre «todo el sistema electoral», e incluso se dicutirá si un cronograma electoral saldrá de la propia mesa de acuerdos o se le dejará como tarea a las nuevas autoridades electorales.
Lo que no está planteado discutir en ningún espacio de este diálogo es la suerte de Nicolás Maduro y Cilia Flores. Nadie del rodrigato ha planteado pedirle a Estados Unidos que los libere, y sus nombres no han sido ni mencionados en ninguna de las mesas, como tampoco lo ocurrido el 3 de enero.
TalCual


