Opinión

Tiene que ser hoy Dabajuro

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Lourdes Díaz Güerere

Hoy voy a expresarme en primera persona, porque solo en actitud de primera persona podemos proyectar un mañana.

La opinión publica en nuestro municipio Dabajuro o la realidad que enfrenta Dabajuro y por ende el occidente de Falcón es opuestamente frontal en teorías, en tendencias o en cualquier aspecto que intente penetrar para accionar un “algo” un “¿qué?” incluso un “¿cómo?” Todo parece “adverso, complejo e importante” para algunos y para otros “simple, ridículo e innecesario”.

Tuve que buscar muchas veces conceptos relacionados sobre lo que es la opinión pública. Me quedé con la cita del enlace adjunto: «Por opinión pública se entiende la valoración realizada o expresada –un pronunciamiento sobre un posicionamiento- por determinada comunidad social, acerca de un evento, oportunidad, problema, reto o expectativa que llega a su conocimiento” (https://es.wikipedia.org/wiki/Opinión_pública).

Bajo esta concepción, nuestra comunidad tiene de acuerdo a su conocimiento la capacidad de valorar lo que acontece y lo que acontece en Dabajuro se resume a muchas cosas a la vez. Suficiente es revisar en internet con el motor de búsqueda de cualquier página o red con la palabra “Dabajuro” para que aparezcan incontables noticias y comentarios; sobre todo relacionados con el Covid -19.

Volvemos al concepto de opinión pública y atándolo al hecho de existir conocimiento de la situación que enfrentamos ¿por qué un irrefutable hecho o una secuencia de sucesos han generado una proliferación de interpretaciones incontables y que se asocian a la realidad que la individualidad maneja para acomodarla a su beneficio?.. creo que la respuesta está en la misma esencia humana en la que nos adaptamos algunas sociedades, por ejemplo,  a ver el programa que más nos gusta (bueno, de TV, cuando teníamos señal para la mayoría de los televisores por aquí), a elegir. A ser libres incluso en el más simple de los pensamientos.

Sin embargo, en estos momentos no estamos como para ser tan “livianos” en la perspectiva de la realidad. Estamos llamados a preservar la vida por encima de todo. Aún en la más inofensiva de las opiniones.

Precisamente hoy hace un mes que nuestra realidad cambió. Que nuestro conocimiento del acontecer comunitario al saber de los probables primeros casos de covid 19 detectados en pruebas rápidas en nuestro hospital nos dejaron petrificados. Hace precisamente un mes partió al cielo uno los servidores más firmes de nuestra comunidad parroquial como lo es el Diácono Armando “Monche” Gutiérrez, cuya vida y obra no se puede resumir a un Twitter sobre la información de su deceso o a un diagnóstico. Hace precisamente un mes aquella frase que pregonábamos algunos con cierto orgullo “somos un municipio libre de Covid, aquí no entra el coronavirus” se nos derrumbó encima como un juego de naipes…hace un mes no somos los mismos. No podemos ser los mismos.

Es una angustia opresiva. Estamos entre noticias y sentimientos, jugando a que son mitos y leyendas. No me importan algunos diagnósticos, me importaría saber qué vamos a hacer en nuestra individualidad, más allá de lo que definimos como opinión pública para frenar los diagnósticos tan duros que siguen llegando. La palabra “plena cuarentena radical colectiva” no parece ser tan significativa. Definamos ahora pandemia. Apenas nos asomamos en google aparece en su diccionario; “enfermedad epidémica que se extiende a muchos países o que ataca a casi todos los individuos de una localidad o región”. Así que no nos creamos tan exclusivos.

En la más profunda humildad y temerosa, sobre todo de Dios, llega mi mamá hace unos muy pocos días y me dice: “hija parece que hay muchos casos aquí de coronavirus y tengo mucho miedo. No vas a decir nada porque después uno se mete en problemas por estar opinando. La gente se pone brava y dice que es uno el que anda hablando…” yo le respondí “Mamaíta tenemos ya casi más de 15 casos (para ese momento, claro). No es pecado o delito saberlo o conocer lo que pasa para cuidarnos, para cuidar a todos los que amamos y tampoco es un delito haber contraído el coronavirus. Solo tenemos que echar pa´lante cumpliendo las medidas y aferrados a Dios”. Sé que se entristeció al escucharme hablar en tono de certeza y que indudablemente iba a seguir cumpliendo mi deber de informar a mi comunidad, de orientar en la verdad. En la pulcritud del ejercicio de mi profesión.

Sea cual sea la decisión que vamos a tomar…tiene que ser hoy. Aquí voy en primera persona.

Tiene que ser hoy cuando yo, periodista, debo ser veraz. Tiene que ser hoy cuando quienes acuden a mí, escuchen una voz que transmita justicia y equilibrio entre la paz y el desasosiego. Orientativa.

Tiene que ser hoy cuando tú,  gobernante, te conviertes en el primero de los servidores. Tiene que ser hoy cuando tú,  autoridad militar, legislativa o de cualquier índole institucional te humanices como nunca para ayudar mano a mano a tu pueblo.

Tiene que ser hoy cuando tú,  Sacerdote o el Pastor de una Iglesia le digas a tu feligresía, a tu congregación que es el momento de vivir y experimentar la fe por encima de todo. De creer como nunca, de amar como nunca, de ser caritativos como nunca; pero también decirle a tu feligresía o a tu congregación que debe ser el ejemplo de apego a las normas. Que debemos orar con las manos juntas pero bien lavadas, de sonreírle a mi hermano sin quitarme el tapabocas. De donar un frasquito de alcohol o cualquier antibacterial a quien no lo tiene y decirle cómo usarlo. De hacer así sea con nuestras manos y recursos en casa tapabocas para que ningún hermano en la fe deba salir sin éste elemento de protección porque no tenía cómo adquirirlo. De usar cualquier medio para mantenerse unidos pero no reunidos.

De callar tajantemente mi boca o la de quien diga que “no se preocupen tanto ni le paren al tema del Covid porque nos debemos inmunizar a juro y después vivir tranquilos”. Pues te recuerdo que en estos momentos ya con la capacidad del sistema de salud existente colapsada con unos pocos casos, sin el conocimiento científicos mundial certero sobre un tratamiento, mientras siga enterrando a los médicos de primera línea que han perdido ésta batalla con su vida, sin saber siquiera si ganamos inmunidad permanente eres o soy irresponsable porque mientras apoyo ésta aseveración sobre la inmunización necesaria vemos pasar con dolor los cuerpos sin vida de muchos seres amados que eran vulnerables.

Tiene que ser hoy cuando tú: comerciante, ganadero, profesional o prestatario de servicio garantices trabajar bajo las más impecables normas sanitarias a tus empleados, a tus clientes a tu gente. A cada ama de casa que sale de su hogar a buscar provisiones o te recibe para un servicio en el hogar.

Tiene que ser hoy, si aún no lo he hecho, cuando organice a mi familia y podamos resguardarnos el mayor tiempo posible en nuestro hogar, asi sea disfuncional. Hacerlo funcionar. De ayudar a quien sea el sustento económico de la casa para que salga con las medidas de seguridad y llegue a su hogar con las mismas medidas. Tenerle su ropa de ingreso al hogar lista, de alistar su baño, de colocarle todo a mano. Una vez juntos vivir y soñar en el presente y en el mañana con toda la esperanza que tengamos en el corazón. Premisar: por ahora no salimos ni recibimos visitas. Celebraremos los momentos luminosos o dolorosos  muy juntos, pero solo los que convivamos en esta casa, por ahora. Ya vendrá el verdadero abrazo de un feliz año nuevo aunque son sea navidad.

Tiene que ser hoy…porque mañana nos necesitamos todos. Tiene que ser hoy, para que cuando nos cuenten estemos completos.

Lo que tengamos que hacer…tiene que ser hoy.

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