Solidaridad

Comparte

En tiempos de pandemia, cada gesto de solidaridad es importante. Venezuela es asediada por todos lados, no solo por un bloqueo económico protagonizado por el gobierno de los Estados Unidos, sino por el acoso de los medios internacionales de comunicación y por la voracidad de los propios habitantes del país, quienes como en un estanque de pirañas, se atacan mutuamente. Basta ver cómo la cultura del dólar y la especulación se han impuesto con una rapidez inesperada, en una suerte de pueblo contra pueblo, porque billete mata galán.

Pero como siempre, nos acostumbramos. Se hace habitual la ineficiencia en la gestión pública, el descontrol, la corrupción, la injusticia, el para qué denunciar si nunca hacen nada, y así vamos, desesperanzados, hasta que te sorprende la actitud solidaria de alguien, el apoyo brindado en el momento que más lo necesitabas y la comprensión ofrecida, porque sí, porque aunque no lo creas, no todos son tiburones.

 Y hay que agradecer. La solidaridad te abraza y es tu deber devolverle el afecto. Ella también se viste de ternura en el niño que ayuda a sembrar las plantas, con ese gesto amable y entusiasta de quien se abre a la vida. Entonces, la solidaridad no solo tiene rostro infantil, sino barba encanecida, piel tostada por el sol, cabello ensortijado, pecho maternal, y a ese único abrazo, se suman otros y se hacen muchos, y te dan las manos, los hombros, las palabras de aliento, haciéndose comunidad.

   Porque en el territorio de los comunes, se puede seguir creyendo que la solidaridad es la ternura de los pueblos. Desde antes de este virus, yo la vi caminado en los barrios de mi ciudad, en los pasillos universitarios, en la sangre que nos une como familia, y ahora sigue andando, creyéndose pequeña, pero consciente que al desplegar sus alas, abarca al mundo entero que nos habita.

 Por Ana Cristina Chávez Arrieta  [email protected]

La Mañana

Medio de comunicación impreso mas importante del estado Falcón, con 67 años de trayectoria.

Deja una respuesta