Sigamos adelante, no nos detengamos, por Fredis Villanueva
De entrada, aclaro. En lo particular no me vanagloria para nada hablar de los estudios obtenidos en dos Universidades, porque mi más grande carrera la he estudiado y la sigo estudiando en la Universidad de la Vida. Lo antes dicho, es porque me viene a la memoria un profesor del post-grado y mis compañeros lo saben, cuando nos decía: “Si no pueden volar, corran, si no pueden correr, caminen, si no pueden caminar, gateen, pero hagan, lo que hagan, sigan adelante, no se detengan”… Cuando recuerdo al referido profesor, en silencio digo para mis adentros, rendirnos jamás puede ser una opción y, menos aún, para quienes llevamos más de dos décadas luchando por salir de éste régimen. Así que, sin más preámbulo, pasamos a centrarnos en el tema de hoy: “Sigamos adelante, no nos detengamos”.
Vamos a detenernos por unos minutos nada más y reflexionemos sobre la vida que estamos viviendo, con esta prisa que estamos llevando, porque apenas amanece y ya es de noche, el tiempo está pasando demasiado rápido, de hecho, ya entramos en el penúltimo mes del año, por eso es que vemos personas llegar a una cola y de repente van saliendo, se colearon o contribuyeron con la corrupción, para que les atendieran de primero, son de esas, que no están acostumbradas a respetar el orden, menos aún, el tiempo de los demás, porque su esencia es jugar a la viva.
Lo antes dicho, es porque así como hay personas que andan de prisa, también las hay quienes se siembran en un sitio y no arrancan, es decir, se detienen y de ahí no se mueven. Pareciera que no ven más allá de la vida, de que sí podemos lograr los objetivos que nos hemos propuesto. Pero, en vez de salir adelante, se quedan en el sitio criticando con frases negativas y oscuras. Lo que busco decir es: que no juguemos a la viva, para no atropellar a los demás, pero tampoco nos quedemos en el sitio inmovilizados.
Sigamos adelante, no nos detengamos, significa que aunque las cosas no nos hayan salido como en realidad queríamos que se dieran, no por eso, nos tenemos que desanimar. No, nada de eso, tenemos que continuar y si es necesario, intentarlo por otra vía con fe y optimismo. Solo Dios sabe porque las cosas nos salen de una manera y no de otra. Cuando eso nos suceda, reflexionemos pausadamente, pero sin detenernos que lo mejor es lo que a veces nos sucede y que cualquier situación, por muy ruda que sea, tiene sus partes positivas de las que nos vamos a sostener para seguir adelante. Podemos cambiar de ruta, pero jamás detenernos.
En mi muy humilde reflexión final, pienso que: tenemos que seguir adelante y no detenernos. No permitamos que las adversidades nos derrumben, ni nos impidan que sigamos adelante. Pueda que cada paso que demos, sea más difícil que el anterior, pero cuando lleguemos a nuestra meta o a la cima, veremos que nuestros esfuerzos valieron la pena y luego podemos disfrutar de las mieles de tiempo. No podemos decir que estamos derrotados, si aún no hemos llegado al final.
Gracias por invertir su valioso tiempo en leerme, ojalá se sienta gratificado por la inversión del mismo.
¡Un abrazo lleno de bendiciones!
¡Hasta el próximo miércoles, Dios mediante!
Por Fredis Villanueva.


