SER PRUDENTE
En mi reflexión de la semana, comienzo por decir, que en la vida hay muchos valores morales y espirituales, y que bueno, que pudiésemos cultivarlos todos. Sin embargo, si a mí, me pidieran dos valores de acuerdo mi prioridad, mencionaría el del respeto y el del agradecimiento, pero el valor de la PRUDENCIA, es imprescindible para llevarlos a la práctica… De ahí, que el valor de la prudencia, tiene que estar presente en los demás valores y, sobre todo, en los del respeto y el agradecimiento.
La prudencia es una de las virtudes que más nos protege de cualquier conflicto estéril e innecesario. De manera, que ser PRUDENTE, nos permite actuar de forma más correcta y sensata, e inteligentemente tomar decisiones adecuadas para evitar cualquier clase de contratiempos desagradables e innecesarios; en sí, la virtud de la prudencia es la que nos lleva a reflexionar bien y, por lo consiguiente, decidir bien y a llevar una vida más armónica en concordancia con los demás.
Por otro lado, decir que alguien es prudente, es sinónimo de que esa persona tiene dominio de sí misma y que evita de forma razonable tomar camino equivocado y caer impulsivamente en tentaciones. De modo, que la impulsividad es enemiga de la prudencia.
En síntesis: la prudencia es un gran recurso humano contra los disgustos y los pesares. Además, es esencial para que se reflejen los valores del respeto y el agradecimiento en las personas que los cultivan y practican.
Gracias por leer mi reflexión de la semana, si le gustó, cuánto le agradezco que me ayude a compartirla.
¡Un abrazo lleno de bendiciones!
Por Fredis Villanueva.


