Opinión

Ser leal consigo mismo 

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    En mi reflexión de la semana comienzo por decir, una frase de uno de los más eminentes influyentes pensadores en la historia de la Iglesia Católica, me refiero a Sto. Tomás de Aquino, quien llegó expresar lo siguiente: «Puesto que el hombre es por naturaleza un animal social, se le exige por una cierta honestidad decir la verdad a los demás», con dicha frase, Sto.Tomás de Aquino, nos invita a la reflexión en la que podemos deducir: que una de las bases para construir una relación hermosa con uno mismo, primero es necesario ser leal consigo mismo y así poder ser leal con los demás.
Así que, sin más preámbulo, SER LEAL CONSIGO MISMO,
consiste en ser honesto, coherente y respetuoso con uno mismo. Eso implica, a no traicionarse a sí mismo ni a sus valores y a decir verdades alineadas con lo que uno realmente piensa, dice y hace, independientemente de las opiniones de los demás.
Lo antes dicho, es porque hay un poema, que aunque no es de mi autoría, lo he hecho una parte importante en mi vida, es más, cada 8 de junio, día de mi cumpleaños, tengo como costumbre leerlo, porque me invita a reflexionar sobre la finitud del tiempo y la importancia de aprovecharlo al máximo, valorando los pequeños detalles y recordar las bellas experiencias de la vida que me han hecho feliz. discúlpeme que les hable de mí, pero es que el recién pasado domingo estuve de cumpleaños y esta, es una manera, de celebrarlos con ustedes…
Pues bien, el poema es del brasileño, Mario de Andrade, titulado: «MI alma tiene prisa», así que tomanse unos minutos de su valioso tiempo para que lo aprecien y reflexionen sobre el mismo.
Paso a transcribirlo:
«Conté mis años y descubrí que tengo menos tiempo para vivir de aquí en adelante, que el que viví hasta ahora.
Me siento como aquel niño que ganó un paquete de dulces; los primeros se los comió con agrado, pero, cuando percibió que quedaban pocos, comenzó a saborearlos profundamente. Ya no tengo tiempo para reuniones interminables donde se discuten estatutos, normas, procedimientos y reglamentos internos, sabiendo que no se va a lograr nada.
Ya no tengo tiempo para soportar a personas absurdas que, a pesar de su edad cronológica, no han crecido.
Mi tiempo es escaso como para discutir títulos. Quiero la esencia,mi alma tiene prisa… Sin muchos dulces en el paquete…
Quiero vivir al lado de gente humana, muy humana. Que sepa reír de sus errores.
Que no se envanezca, con sus triunfos. Que no se considere electa antes de la hora. Que no huya de sus responsabilidades.
Que defienda la dignidad humana. Y que desee tan sólo andar de la verdad y la honradez. Lo esencial es lo que hace que la vida valga la pena.
Quiero rodearme de gente, que sepa tocar el corazón de las personas… Gente a quien los golpes duros de la vida, le enseñaron a crecer con toques suaves en el alma.
Sí… tengo prisa…, tengo prisa por vivir con la intensidad que sólo la madurez puede dar.
Pretendo no desperdiciar parte alguna de los dulces que me quedan… Estoy seguro que serán más exquisitos que los que hasta ahora he comido.
Mi meta es llegar al final satisfecho y en paz con mis seres queridos y con mi conciencia». Fin del poema, de Mario de Andrade.
En resumen, «Mi alma tiene prisa», trasmite una verdad profunda de que la vida, similar a un paquete de golosinas, debe ser deleitada y disfrutada plenamente con apreciación y lealtad consigo mismo, sobre todo, cuando estamos en la recta final del camino de nuestra vida.
No olvidemos, que tenemos dos vidas, la segunda la descubrimos cuando dejamos de ser idiota. 
Al fin y al cabo, de eso se trata: SER LEAL CONSIGO MISMO. 
Si le gustó mi reflexión de la semana, cuánto le agradezco que me ayude a compartirla.
¡Un abrazo lleno de bendiciones!
Por Fredis Villanueva.