Remolcados por otros vehículos o con animales, productores buscan opciones para movilizar la cosecha

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La escasez de gasolina ha obligado a los productores agrícolas y pecuarios del país a buscar distintas manera de movilizar la cosecha desde el campo a la ciudad. En algunos casos, la opción más barata ha sido recurrir a mulas y caballos si se trata de cortas distancias y poco peso. 

En Portuguesa, donde la carga es mayor por tratarse de frijoles, arroz o ajonjolí, los agricultores hacen un esfuerzo para invertir en vehículos que operan a gasoil, como una alternativa para no dejar de acudir a las unidades de producción ubicadas en las zonas rurales.

Debido al desabastecimiento de hidrocarburos, son entre tres y cuatro días los que un agricultor o ganadero debe permanecer en las colas kilométricas que se forman en las estaciones de servicios de todos los municipios de la entidad, pese a ser considerados por el Gobierno nacional y regional como un sector priorizado, a los que se les permite abastecer no más de 50 litros de carburante. 

Es eso o cancelar de 3 y 5 dólares por litro de gasolina a los revendedores. La distribución de este combustible para la región, desde el inicio de la cuarentena por el COVID-19 disminuyó a un 10 por ciento, menos de seis gandolas se reciben cada dos días, para compartir la carga entre los 14 municipios. La situación es menos complicada con el gasoil, que no tiene limitaciones.

Francisco Vacca, productor agrícola y pecuario del municipio Santa Rosalía y líder gremial de la región, precisó que la opción de algunos ha sido, dependiendo de sus posibilidades, adquirir camionetas o camiones que trabajen con gasoil, considerando que el desabastecimiento será para largo por la casi nula producción de las refinerías del país.

La demanda de estos vehículos, ha hecho que en días, el costo aumente casi en un 100 por ciento, y como todo, en divisas. «Al inicio de la cuarentena, un camión usado en buen estado que se podía encontrar en 8 mil o 9 mil dólares, hoy pasa de los 16 mil», explicó.


No todos tienen la posibilidad de adquirir una unidad de este tipo, alerta Vacca, pero es eso o quedarse sin sembrar por una larga temporada, «así que muchos están haciendo un gran esfuerzo».

Un vehículo a gasoil de paquete, de la marca Jac, puede tener un costo de 25 mil dólares, mientras que una Toyota Hilux, año 2020, llega a los 50 mil dólares, esto según datos aportados por Saúl Martínez, empresario de la ciudad.

En Turén, municipio del eje agrícola de Portuguesa, se pueden ver a pequeños y medianos productores, sacando la cosecha de frijol chino en camiones sin gasolina que son remolcados por tractores a gasoil. 

Con información de El Pitazo

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