Rebelión en el municipio
El sistema centralista de gobierno, germen incoado históricamente en la inmensa mayoría de caudillos y líderes de partidos políticos nacionales, irónicamente casi todos nativos y habitantes de la provincia, contribuye desacertadamente en contradecir el principio de gobierno federal establecido en la constitución venezolana, de allí que muchos le dan poca importancia a la división vertical del poder potenciando el poder público nacional, por ello relegan el valor de las regiones, específicamente del municipio como organización social, reconocida constitucionalmente como unidad política primaria y autónoma del poder público en Venezuela, solo les interesa demagógicamente a sus propios fines políticos personales.
Ante la grave crisis institucional y política que azota al país, y visto el desastre administrativo ejecutado por los alcaldes y concejales en los últimos 20 años, las comunidades afectadas por la insoportable ineficiencia, indolencia y abandono en las cuales se encuentran los municipios a través de sus voceros más calificados comienzan a levantar su voz, exigiendo un cambio de actitud de la dirigencia política nacional frente a las realidades locales, que las cúpulas no se conviertan en monopolizadores e interventores del destino en cada municipio, que no piensen solo en sus intereses sino que es urgente revertir el programa v las estrategias, que entiendan que frente al fracaso de opciones golpistas, intervenciones extranjeras, abstenciones que nada positivo han dejado, es hora que las comunidades retomen su importancia para que el cambio comience a funcionar desde abajo, desde la instancia más importante de gobierno, y la gente comience a recuperar la confianza y el derecho a decidir con su participación directa en una nueva Venezuela.
Son muchos los sectores que levantan su voz, no quieren más alcaldes y concejales foráneos, impuestos desconocedores de la realidad local, quieren participar para elegir candidatos demócratas probados en la gestión municipal, comprometidos con los valores históricos y sociales de cada municipio, dispuestos a encabezar las luchar por las reivindicaciones locales para el desarrollo económico y social municipal en función de la participación activa en el destino del municipio, que trabajen con la comunidad para atender intereses comunes y requeridos para levantar el autoestima del ciudadano, el mejoramiento de su calidad de vida, desechar el partidismo anacrónico y perjudicial, hacer en definitiva un gobierno de los vecinos, con los vecinos para la comunidad, donde todos puedan conocer, opinar, participar y contribuir, esas voces, comienzan a multiplicarse, nadie las detendrá, cada día es mayor su eco, seguros estamos se impondrá la convergencia, la amplitud, el criterio comunitario, la fuerza y el derecho de los gobernados y la conveniencia publica como único elemento para revertir el desmantelamiento del municipio, será un gran paso positivo para el rescate de la democracia social y la restitución del orden y la convivencia pacífica, punto fundamental del progreso y desarrollo social.
Dr. Ernesto Faengo Pérez


