Política

Rafael Simón Jiménez:  “El régimen no está en condiciones de ganar ni por las buenas, ni por las malas”

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Para el ex vicepresidente del CNE la Contraloría General de la República no tiene competencia para inhabilitar a ningún aspirante, lo que atenta contra unas elecciones libres, justas, transparentes y competitivas.  Teme que el Gobierno aplique sus acostumbradas “triquiñuelas, presiones y chantajes sobre los electores”” a través del  ente comicial.

–¿Qué vislumbra a partir del mes de abril, cuando el CNE cierra el proceso  de inscripciones de candidaturas?

Aún no se ha definido un cronograma electoral y por tanto no se ha establecido un lapso para la postulación e inscripción de las  candidaturas presidenciales. Todo lo que se afirme se encuentra en el mundo de las especulaciones. En principio, las inhabilitaciones son manifiestamente inconstitucionales y conforme a los acuerdos firmados por Gobierno y Oposición, no debería existir impedimento para que todos los factores políticos puedan  nominar a sus aspirantes. Hay que esperar que se cumplan los acontecimientos.

–¿Hay posibilidades de que se habilite a María Corina Machado?

–La inhabilitación de María Corina es un atropello a sus derechos  políticos, asumidos por un ente como la Contraloría General de la República, el cual no tiene competencia para ello. Por tanto, si queremos tener en Venezuela elecciones libres, justas, transparentes y competitivas no se pueden afectar a ningún ciudadano con medidas ilegales, que solo tienden a evitar que pueda participar en los comicios de 2024, El Gobierno tiene el claro propósito de sacar del juego a María Corina. Luego, se trata  de defender sus legítimos derechos a ser candidata Presidencial, por lo que debe contar con el respaldo de todos los sectores democráticos. Pero si el atropello se consuma y se hace irreversible la sociedad democrática con María Corina a la cabeza deberán trazar una estrategia unitaria y compartida. Lo más importante de los comicios de 2024 es garantizar una transición que restituya el derecho de los venezolanos a vivir en paz, libertad progreso y democracia.

–¿Llegará María Corina Machado hasta el final?

–Existen muchas incógnitas y especulaciones sobre lo que para ella es llegar “hasta el final“. La mayoría del país piensa que si el Gobierno consuma irreparablemente la inhabilitación de María Corina y ella no puede postularse como candidata, debe conforme a su rol de líder principalísima de la unidad democrática, ser gestora de una candidatura que la sustituya y que encarne ese inmenso sentimiento de cambio que se refleja en todas las mediciones de opinión. Lo más importante es reforzar la vía democrática y el voto como gran instrumento de cambio en paz, y sobre todo que cualquier candidato que  represente a las fuerzas democráticas deberá, dentro de las medidas de reconstrucción y adecentamiento institucional, derogar cualquier instrumento que cercene las garantías y los derechos constitucionales de los ciudadanos.

Hasta el final

–¿Nombraría esta candidata  un sustituto?

–Lo conveniente es primero llegar al rio para luego cruzarlo, es decir mantener en firme la exigencia de que María Corina pueda ser habilitada y agotar todos los recursos para este objetivo. Si el Gobierno se coloca de espaldas a esa exigencia y reitera sus violaciones constitucionales, corresponde a María Corina dentro de las responsabilidades delegadas por los electores el 22 de Octubre de 2023, jugar un rol estelar en la selección de un nuevo nominado que pueda representar a esa inmensa mayoría de venezolanos. Eso sí, no tendría perdón de Dios que llame a la abstención, como ya sucedió en 2018, y  se le permita a Maduro terminar de acabar con Venezuela.

–¿Cuál sería el candidato más idóneo según su criterio?

–El candidato que sustituya   a María Corina debe reunir unas condiciones excepcionales, pues la tarea de un gobierno enquistado, aferrado al poder y con ausencia absoluta de escrúpulos implica un desafío gigantesco. Deberá cumplir tres objetivos nada fáciles: garantizar la victoria electoral frente a un régimen que utilizara como ha utilizado siempre el ventajismo, la violencia y la corrupción para tratar de mantenerse en el poder, por lo que se deberá obtener una votación record que haga del triunfo democrático una victoria imposible de desconocer; deberá procurar un tránsito pacífico del poder, lo que implicará un proceso de negociaciones y garantías para los derrotados, de manera de no bloquear ni impedir la toma de posesión del nuevo presidente: y deberá garantizar un gobierno de unidad y amplio respaldo que permita iniciar la reconstrucción de un país que va a quedar destruido material y moralmente. De los líderes  políticos activos yo no veo otro que como Eduardo Fernández pueda exhibir  credenciales suficientes para ser el candidato y el presidente de la transición.

–¿Tendrá María Corina un Plan B?

–Todo político que se precie de tal y mucho más  María Corina, que le ha tocado jugar papeles protagónicos en estos últimos 25 años, tiene que tener no solo un plan B sino planes de la A a la Z; sobre todo cuando se trata de confrontarse con adversario que utiliza todo tipo marramuncias. Una cosa es no anunciar o delatar el Plan B antes de agotar el Plan A, y otra cosa es que no lo haya pensado o lo tenga diseñado.

–¿Tendrá el régimen alguna carta debajo de la manga?

–Este régimen no solo tiene cartas debajo de la manga,  sino que ha demostrado practicar y poner en escena todo tipo de maniobras y triquiñuelas; cuando uno se enfrenta a gente como la que ahora está en el poder tiene que estar preparado para todo.

–¿Y la oposición?

 La “oposición” ha demostrado a lo largo de estos últimos 5 lustros una capacidad infinita e irreparable de equivocación. Sobre todo, ha repetido los mismos errores, gracias a lo cual el régimen se ha atornillado en el poder por todo este largo tiempo. Ojalá no vuelva a meter la pata y sea capaz de aplicar tres elementos claves: la construcción de una unidad amplia y sin exclusiones, ratificar la vía electoral y participar en la negociación, el diálogo y los consensos.

Cronograma a la carta

–¿Cuándo cree usted que se realicen las presidenciales?

 No hay duda de que el Gobierno va a aprovechar su mayoría en el CNE para diseñar un cronograma electoral estableciendo los lapsos y fechas que más lo favorezcan.

–¿Beneficia al gobierno la proposición de Maduro de efectuar elecciones generales?

El tipo de elecciones que vaya a realizarse depende del cálculo que haga el gobierno para su mejor escenario. Sin embargo, es tanto su falta de apoyo popular y su precariedad electoral, que resulta difícil pensar que una u otra fecha o escenario pueda favorecerlo.

–¿Hay posibilidades de que el Gobierno gane por las buenas?

Todas las encuestas colocan el apoyo ciudadano a la gestión gubernamental y a sus eventuales candidatos en cifras muy por debajo del 20%. Con ese respaldo resulta menos que imposible ganar por las buenas.

–¿Y por las malas?

El propio Maduro en un inusitado arrebato de sensatez se corrigió a sí mismo al afirmar que nunca había dicho que no perderían ni por las buenas, ni por las malas  a pesar de que el teniente Cabello en su reality Show de los miércoles repite la afirmación una y otra vez. Yo me atrevería a parafrasearlos,   con ese poquísimo apoyo popular no están en condiciones de ganar ni por las buenas, ni por las malas.

–¿Cuáles trabas presenta el CNE que atentan contra la confiabilidad de estas elecciones?

–El CNE debe materializar un cronograma que asegure depuración del registro electoral, con jornadas de inscripción masivas que incluyan a los electores en el exterior; auditar confiablemente el sistema de votación; asegurar el acceso igualitario a la propaganda y a los medios de comunicación; poner fin al ventajismo electoral; y adoptar todas las medidas que le aseguren a los ciudadanos la integridad de voto. Pero el órgano comicial ha hecho gala de la utilización de los recursos públicos, las presiones y chantajes sobre los electores. Ahora bien, una cosa es el sistema electoral y otra bien distinta es el sistema de votación.

–¿Qué pasa con el sistema de votación?

–El sistema de votación automatizado es absolutamente confiable siempre que se cumpla los controles y auditorias que aseguren su fiel funcionamiento. En esas condiciones es absolutamente imposible que los votos emitidos puedan ser cambiado.

–¿Qué papel electoral jugaría la “oposición” representada en la Asamblea Nacional?

–Jocosamente se afirma que en la actual Asamblea Nacional existen 277 diputados y que el trabajo se divide entre uno que habla y ordena (en este caso Jorge Rodriguez ) y 276 que aplauden. Digo “penosamente” porque existen dentro de los 21 diputados “opositores” amigos míos, a quienes aprecio, por lo que hubiera querido ver en posiciones más activas en defensa de quienes con los votos los llevaron a sus curules.

Trabas innecesarias

–¿Hasta qué punto la división opositora facilitaría la victoria del Gobierno?

–Yo creo que en esta oportunidad las diversas candidaturas “opositoras “   tendrán poca capacidad para dividir y atomizar el voto a favor del cambio.

 –¿Por qué usted renunció a la vicepresidencia del órgano comicial en 2020, luego de ejercer el cargo durante apenas dos meses?

 Acepté ser rector y vicepresidente del CNE en primer lugar porque soy un convencido de la pertinencia y las virtudes de la lucha cívica, electoral y democrática como único mecanismo para dirimir las diferencias, Me convencieron de que el Gobierno generaría un clima propicio para unas elecciones con igualdad de oportunidades, cuando desde el poder comenzaron a confiscar las tarjetas de los partidos y a “alacranizar” organizaciones. Me di cuenta de que el Gobierno no tenia voluntad para cumplir sus promesas y decidí cortar por lo sano.

–¿Se mantienen hoy las mismas razones?

 Hoy pareciera haber una voluntad absolutamente mayoritaria en los venezolanos de ejercer con civismo y contundencia el voto.

–¿Se abstendrá esta vez una buena parte de la población? Los estudios de opinión arrojan que 70% del electorado no apoya a ninguno de los dos lados.

–Creo más bien que la inmensa mayoría de los electores votarán, aún en condiciones precarias. 

–¿Cuándo  debió abstenerse la oposición?

 La abstención es un error craso y mayúsculo en cualquier circunstancia. Siempre ha favorecido los planes continuistas del régimen.

–¿Cuántos muertos votarán otra vez?

La inclusión de la capta huella a la hora de desbloquear la máquina de votación crea una seguridad adicional. Tendría el muerto que salir de la tumba urna para poder ejercer el voto.

–¿Deben sentirse seguros los nuevos votantes?

–Absolutamente seguros de la integridad, la transparencia y el principio de “un elector, un voto”. Esto no tiene nada que ver con los abusos, ventajismos, presiones y chantajes que el CNE le permite al Gobierno, pero se ha demostrado que son absolutamente derrotables con la participación y el voto.

–¿Qué hay que arreglar para que el CNE sea completamente transparente?

– Que en la integración de la directiva del CNE figuren personas honorables, competentes, probas e independientes tal y como lo prevé la Constitución.

–¿Sin inconvenientes las reelecciones?

Las reelecciones han sido nefastas a lo largo de la historia nacional. En 2.006 escribí un trabajo titulado Las tragedias de la reelección presidencial en Venezuela, donde demuestro como todos los presidentes que se han reelegido han terminado en una doble tragedia: la personal y la de toda Venezuela.

–¿Alguna sorpresa electoral?

Sin descartar imprevistos, tan presentes en la historia venezolana, los resultados electorales deberán reflejar el inmenso deseo de cambio que recogen todas las encuestas y mediciones de opinión. No creo que el Gobierno tenga ningún método democrático que pueda variar esa situación.

–¿Qué espera de la FAN?

 El artículo 328 de nuestra Constitución define muy claramente los objetivos y fines de la fuerza armada nacional. De manera que nada distinto se le puede pedir a los hombres de uniforme, sino que cumplan con sus deberes y que garanticen la estabilidad y el orden democrático.

De perfil

Político, abogado y profesor universitario, Rafael Simón Jiménez Meleán(1953) ingresó en el Movimiento al Socialismo (MAS) y fue elegido diputado al Parlamento en 1998 por Barinas, apoyando las políticas del presidente Hugo Chávez. En el 2002 es elegido primer vicepresidente de la Asamblea Nacional. Al dividirse el MAS funda junto con Ismael García y Didalco Bolívar la organización Por la Democracia Social (Podemos).. En junio de 2003 deja Podemos debido a desacuerdos con García y funda el movimiento Vamos, con el cual inicia su progresiva desvinculación de la administración chavista. Ya en la oposición, fusiona su organización con el partido Grupo Socialdemócrata (GSD) que terminaría conformándose en el Polo Democrático (PD).   Cesó como diputado en 2006 y en 2007 se integró al partido Un Nuevo Tiempo (UNT) de Manuel Rosales. En 2020 promueve, junto con Eduardo Fernández,  el Movimiento Unión y Progreso. Ese mismo año es nombrado vicepresidente del CNE.

Con información de El Tiempo