Programa Mundial de Alimentos iniciará operaciones por Falcón y Zulia

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Alimentar a 1,5 millones de niños en edad preescolar para 2022 es la meta del Programa Mundial de Alimentos del sistema de la Organización de las Naciones Unidas. Luego de un año de negociaciones, el director ejecutivo del PMA, David Beasley, cerró el acuerdo con el gobierno de Nicolás Maduro, así como con líderes de la oposición, para empezar a operar en Venezuela.

La meta es arrancar beneficiando a 40 mil niños con al menos una comida diaria y a finales de este año elevar esa cifra a 185 mil. Se estima que el programa arranque en los estados Falcón y en Zulia,

La agencia internacional se caracteriza por ofrecer alimentos en países donde hay conflictos bélicos o que hayan atravesado por desastres naturales desde 1963.

Miguel Pizarro, comisionado del gobierno interino de Juan Guaidó para el Sistema de Naciones Unidas, sostuvo que un tercio de la población venezolana está en condiciones de inseguridad alimentaria, lo que significa que 1 de cada 3 venezolanos no tiene la capacidad de cubrir su carga calórica al día. 

“La llegada del PMA a Venezuela significa la posibilidad de escalar o de aumentar la capacidad de respuesta a la emergencia humanitaria, la posibilidad de beneficiar a 1,5 millones de niños y también de que el área logística de la respuesta humanitaria pueda crecer dentro del país”, dijo el ex diputado de la Asamblea Nacional. 

En un trabajo de campo efectuado entre julio y septiembre de 2019, miembros del PMA evidenciaron que 7,9% de los venezolanos (2,3 millones) se encuentra en el área de seguridad alimentaria severa y un 24,4% (7 millones) está en inseguridad alimentaria moderada. 

“El arribo del PMA significa que cientos de miles de niños van a estar recibiendo una comida nutritiva lo que significa salvar a toda una generación que está sufriendo por la inseguridad alimentaria”, sostuvo Roberto Patiño, director y fundador de Caracas Mi Convive y el programa Alimenta la Solidaridad. 

De acuerdo a la más reciente Encuesta Nacional de Condiciones de Vida (Encovi), 33% de los hogares venezolanos padecen inseguridad alimentaria, lo que significa un aumento del 10% en relación a la consulta de 2018.   

Un recurso al que no se debió llegar 

Para Susana Raffalli, experta en seguridad alimentaria y asesora de Cáritas, la llegada del PMA a tierras venezolanas posee varios significados. 

“Algunos concretos y otros más simbólicos, lo más simbólico es que nos debería llamar a la reflexión que un país con capacidades en términos de recursos naturales, de industrias de alimentos, de canales de distribución de tanto que se ha invertido en los últimos años en el agro, tenga que pedirle auxilio a un programa humanitario que en este momento está saturado por la necesidad de atender con alimentos a países mucho más pobres que nosotros. Es algo que no se puede pasar por alto, somos incapaces de responder por nosotros mismos, tener que recurrir a esto es inadmisible”, sostuvo Raffalli. 

Según Pizarro hablar de logros y conquistas en lo que tiene que ver con temas humanitarios es una suerte de contradicción. 

“Es difícil que podamos alegrarnos porque a Venezuela entre una agencia como el PMA, es un programa que está en naciones como Siria, Yemen y Sudán, donde claramente hay una situación de conmoción de guerra, en este caso la llegada del Programa es producto de una gestión ineficiente y corrupta”, indicó Pizarro. 

A juicio de Susana Raffalli, el PMA no es una panacea, pero es un recurso que viene a cubrir las necesidades de alimentación y nutrición para los niños más pequeños al menos una vez al día. 

“El PMA dentro de la ONU tiene dos grandes roles, el primero es la asistencia humanitaria a los países más pobres del mundo y el segundo rol es de llevar la logística más compleja. En términos alimentarios viene a cubrir al menos una comida nutricionalmente válida, esto puede tener consecuencias positivas porque es la etapa en que los niños están creciendo”, aseveró Raffalli. 

Cómo y quién maneja los recursos

De acuerdo a los estándares internacionales, el PMA tiene su propio equipo de verificación y se aseguran que el alimento llegue a sus verdaderos destinatarios.

“La propia agencia se encargará de manejar la distribución, parte importante de lo que ocurre es que está regido por los principios humanitarios y uno de ellos es toda la independencia operativa y la neutralidad con la que ocurre la distribución”, manifestó Miguel Pizarro. 

Todas las organizaciones internacionales poseen distintos organismos de contraloría interna y están obligados a rendir cuentas ante la comunidad internacional.

“Ellos se encargan de manejar el programa, están conformando un equipo técnico en Venezuela, ya abrieron su oficina y tienen la experiencia a nivel global para garantizar que haya transparencia”, comentó Roberto Patiño. 

“Mientras no abran las escuelas, se harán entregas a domicilio o se acordará con los padres para que recojan los alimentos en las instituciones”, dijo Raffalli.

Atentos contra la politización

“Hay un compromiso para que esa ayuda no vaya a ser politizada, utilizada para un beneficio particular”, dijo Roberto Patiño, coordinador y fundador de Alimenta la Solidaridad. 

Pizarro enfatizó que el régimen de Maduro está en la obligación de otorgarle visas y permisos a los miembros provenientes del PMA. “Hay que tener ojos en el terreno. Maduro debe garantizar la movilidad en el terreno, la autonomía operativa y permitir que se usen las instalaciones públicas, en este caso las del Ministerio de Educación porque se trata de alimentar a los niños que están o solían ir a escuelas antes de la pandemia”, comentó el representante de Juan Guaidó en el exterior.

Raffalli indicó que el papel del Estado es facilitar la plataforma y que el programa llegue a los destinatarios. “Las instituciones y  plataformas de la red estatal de colegios van a ser fundamentales para llegar a los niños”, dijo la asesora de Cáritas. 

Raffalli sostuvo que no tiene claro a quien agradecer por las gestiones internas que se hicieron para que se materializara la presencia del PMA en Venezuela, pero que las ONG ciertamente participaron en mesas de trabajo y consultas de opinión. 

El comienzo de nuevas alianzas 

Para Roberto Patiño de Alimenta la Solidaridad, Venezuela no solo necesita auxilio en materia alimentaria para los niños. 

“Hemos estado apoyando también en los hospitales a los trabajadores de salud que no tienen para comer y creo que el PMA también puede ayudar, especialmente a gente que está en la primera fila luchando contra la pandemia”. 

Raffalli cree que el programa también beneficiará a los maestros de las escuelas. “Eso eso un bálsamo para unas personas que están tratando de sobrevivir con unos salarios paupérrimos. Eso va a ayudar a que a la hora de regresar a las escuelas lo hagan con mas animo”.

La asesora de Cáritas manifestó que este puede ser el punto de partida para ayudas internacionales en otros menesteres. “Es el inicio de una mayor colaboración, el Estado ha mostrado mucha apertura desde 2018 a la cooperación internacional, los últimos meses han sido un poco regresivos en ese sentido, pero se están levantando otras cosas, en el segundo o tercer año del PMA se pueden dar inicio a otros programas de producción agroalimentaria y a otros tipos de programas de protección social”.  

Tanto Raffalli como Patiño sostuvieron que las ONG y la sociedad estarán atentos para ejercer contraloría social en la distribución de los alimentos aunque confían en la autogestión y la experiencia en esta materia de los propios integrantes del PMA.

Con información de Runrunes

La Mañana

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