Posibles acuerdos entre Maduro y oposición se disipan tras posturas de EEUU

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El 24 de marzo el exgobernador de Miranda Henrique Capriles hizo una propuesta pública a sectores de la oposición y el régimen de Nicolás Maduro para obtener nuevos acuerdos en beneficio de los venezolanos. El objetivo: conseguir recursos para atender la emergencia sanitaria y económica producida por la covid-19 y el nuevo tipo de coronavirus que ocasionó una pandemia mundial desde mediados de marzo.

Nicolás Maduro desvió la atención hacia el plano político y pidió una reunión con varios dirigentes opositores, sin mencionar siquiera a Juan Guaidó, presidente de la Asamblea Nacional y quien es reconocido desde enero de 2019 como mandatario interino del país por más de 50 países.

La respuesta de Henrique Capriles fue casi inmediata. Señaló que lo dicho por Maduro era otro intento de división para la oposición venezolana y un «show mediático» porque los acuerdos deben ser directamente con la Asamblea Nacional y sus diputados, encabezados por Juan Guaidó.

Luego de que el Departamento de Justicia de Estados Unidos hiciera pública la acusación contra Nicolás Maduro por delitos de narcotráfico, el gobernante venezolano inisitió nuevamente en una «gran jornada de diálogo nacional» que tendría que darse en 48 horas y comisionó a su canciller Jorge Arreaza para que coordinase con los representantes de oposición.

“Quiero diálogo en las circunstancias que sean, hoy más que nunca para ponernos de acuerdo y proteger a nuestro país entre todas y todos. Pongamos las diferencias de lado, yo seguiré insistiendo a pesar de que ustedes quieran matarme”, dijo Maduro.

EEUU muestra sus cartas

El martes 31 de marzo, el Gobierno de Estados Unidos hizo público una propuesta al régimen chavista con el objetivo de lograr una transición ordenada en el país en medio de la crisis por la covid-19.

La propuesta denominada como «Marco para la transición democrática de Venezuela», transmitida por el secretario de Estado de EEUU, Mike Pompeo, es un plan que contiene 14 puntos y dos garantías específicas para integrantes de las Fuerzas Armadas y las autoridades locales y estadales.

Este marco, una propuesta similar a la hecha por la oposición durante las negociaciones en Noruega y que luego se trasladaron a Barbados, contempla la creación de un Consejo de Estado electo en su mayoría por la Asamblea Nacional y que tendrá como objetivo la realización de elecciones presidenciales en un plazo máximo de un año. También se incluyen los comicios parlamentarios.

Para ello, Estados Unidos ofrece como garantía retirar las sanciones impuestas a exmiembros del CNE y del TSJ por su pertenencia a esos organismos, además de funcionarios en otros cargos gubernamentales, siempre y cuando no estén implicados en violaciones a los derechos humanos.

Además el plan solicita la liberación de los presos políticos, restitución de todas las competencias a la Asamblea Nacional y la disolución de la constiyente. A cambio, el gobierno de Estados Unidos ofrece levantar las sanciones aplicadas a miembros de la ANC.

El politólogo Fernando Spiritto señala que hablar de un gobierno sin Maduro en este momento «implicaría un cambio radical en las estructuras del chavismo y no se ve viable (…) Aunque si bien es cierto que el gobierno de Maduro se muestra relativamente fuerte en este momento, eso es una ilusión. Cuando esta crisis avance vamos a ver problemas de escasez de alimentos, quiebras masivas, desempleos masivos y el gobierno se debilitará. Esto desencadenará nuevos escenarios para la oposición».

Ni diálogo o acuerdos

El diputado de la Asamblea Nacional Luis Florido (Un Nuevo Tiempo – Lara) asevera que estos llamados a “diálogo” por parte de Nicolás Maduro son “una trampa más, una manera de buscar un salvavidas a una situación que no pueden controlar hoy por la falta de recursos, de capacidades, sin credibilidad internacional y todas las sanciones que tienen”.

A juicio de Florido, entablar conversaciones con el régimen madurista es “imprudente e inconveniente” debido a que no visualiza ningún ofrecimiento real por parte del oficialismo. “Lo que quieren es hacer la misma tarea de desconocer a un pueblo que implora cambio desde hace años”.

No hay posibilidades reales de que este régimen ofrezca alguna solución a los venezolanos, insiste el parlamentario, porque “no tienen capacidades para manejar esta crisis por el coronavirus, por ello no tiene sentido ninguna de estas propuestas”.

Cualquier dinero que reciban será depredado por la corrupción, afirma Florido. “Precisamente por eso se impone en este momento la urgencia de un cambio para atender esta crisis. En Venezuela no es solo el covid-19, es el servicio sanitario, los servicios públicos, acá nada es constante”.

En la misma línea opina Luis Barragán, diputado y dirigente de Vente Venezuela, quien considera que esos llamados de “unidad nacional” y acuerdos que esgrime el régimen de Maduro forman parte de una “campaña de supervivencia” en medio de la crisis por el coronavirus.

Barragán califica esos llamados a “diálogo” como una “iniciativa maniática de ciertos sectores de la oposición que a pesar de los abusos del régimen, todavía pretender sentarse con él. De hecho, lo que vimos fue un Capriles pidiendo tregua y unidad y un Maduro tomándole la palabra y coloca la palabra en su cancha”.

El dirigente de Vente Venezuela señala que estos momentos es necesaria una mayor “responsabilidad política y moral de los sectores opositores que pudieran tener responsabilidades para la transición, incluso sea por hechos fortuitos. No se puede dialogar con periodistas presos, no podemos hablar de tregua con más de 400 presos políticos en riesgo, cómo sentarse si no los liberan”.

Además, insiste en que las  «concesiones» que pueda lograr este régimen a través de acuerdos son exclusivamente para conseguir más recursos. «Están desesperados por aprovechar esta ‘colita’ que les da el coronavirus para librarse de las sanciones”.

Maduro y oposición débiles

El politólogo y director de postgrado de la Facultad de Ciencias Políticas y económicas de la UCAB, Fernando Spiritto, afirma que en este momento el país está en una especie de «tregua de facto» debido a la incertidumbre que hay en el país por la crisis sanitaria ocasionada por la covid-19, debido a que no se sabe «si va a explotar o se va a controlar  en las próximas semanas o meses».

Spiritto advierte que el régimen de Nicolás Maduro está «desesperado y cada vez más débil. Está quebrado y eso lo prueba la fallida solicitud ante el Fondo Monetario Internacional», por lo que si la crisis estalla «no van a tener recursos para afrontarlo; ni la crisis sanitaria propiamente dicha o los estímulos económicos que se esperarían para apoyar la economía nacional en caso de que esa situación se prolongue. La única salida sería imprimir dinero, lo que genera inflación».

También están cada día más aislados, prosigue el politólogo, debido a que la formulación de cargos por parte del Gobierno de Estados Unidos «implica una vuelta más al tornillo de la presión internacional que tiene Maduro».

A todo esto se suma el manejo de la epidemia por el nuevo coronavirus, que a juicio de Spiritto ha sido «convencional» porque lo único que se hizo fue replicar acciones que se han tomado en otros países para enfrentar la propagación de la enfermedad. «Se le facilitó a Maduro porque una parte de la población ya había migrado, otra se mantenía en sus hogares pero de prologarse este escenario, el régimen de Maduro va a estar más débil todavía porque el efecto económico de esta crisis va a ser muy seria. Podemos llegar incluso a problemas de orden público».

El profesor universitario recalca que en este escenario es que Maduro «se lanza llamados al diálogo o negociación con ese bipolarismo que lo caracteriza porque sigue metiendo preso a políticos o amenaza a Guaidó».

Del otro lado de la acera, Fernando Spiritto opina que este momento la oposición ha perdido la mayor parte de su capital político «y por ello todo el mundo está pidiendo un cambio de estrategia, ya que las otras se agotaron. Se agotó la intervención militar, la extranjera, una división dentro del chavismo, todo eso está agotado. Lo que queda es la herramienta electoral».

Destaca que la posibilidad de una negociación para llegar a acuerdos es la situación actual es viable pero la oposición y Guaidó deberían tratar de tomar en cuenta lo que se les está diciendo en medio de esta crisis sanitaria. «Esto dependerá de que el gobierno sea sincero en relación a las propuestas que vayan a hacer, propuestas no políticas y sinceras. Luego dependerá de la oposición si las acepta o no».

Con la puerta del financiamiento externo cerrada por la respuesta del FMI, al país le queda la estrategia humanitaria, es decir, que otros países nos puedan proveer de asistencia humanitaria. El politólogo menciona que «es ahí donde la oposición debería dar un amago y tratar de hacer un frente unido con el régimen, eso sí, en temas muy concretos y focalizados que tienen que ver con esta crisis».

Para ello, afirman que las agencias de Naciones Unidas y algunos actores como la Iglesia deberían ser interlocutores en estos acuerdos y podrían ser un canal para organizar una mediación política a futuro. «Pero en el contexto de emergencia tienen que ser ellos».

Con información de Tal Cual

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