Política

Por episodio en la embajada de Argentina aún queda un detenido: el chofer Marino Mendoza

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La salida de los cinco opositores asilados en la embajada de Argentina en Caracas marcó el fin de un episodio de «secuestro», como han denominado a su estadía en ese lugar por el constante asedio por parte de los cuerpos de seguridad. A 6,5 kilómetros de distancia, en el Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin) conocido como El Helicoide, se mantiene detenida otra persona relacionada a la sede diplomática: el chofer Marino Antonio Mendoza Fuentes.

Mendoza fue uno de los trabajadores que se mantuvo en sus labores usuales tras la expulsión del personal diplomático en agosto de 2024. Sin embargo, el 12 de diciembre funcionarios adscritos a la Dirección de Investigaciones Penales de la Policía Nacional Bolivariana llegaron a su casa en La Pastora (Caracas) y se lo llevaron detenido.

Primero fue recluido en una sede policial en Maripérez. De allí lo trasladaron a los calabozos de la PNB en Boleíta, donde estuvo 10 días. Luego fue enviado a la cárcel de Yare III, pero el 30 de diciembre lo trasladaron al Helicoide, donde se encuentra actualmente.

La Cancillería argentina condenó su detención, y aseguró que «no es un hecho aislado» y corresponde a una «campaña sostenida de hostigamiento, intimidación y violencia psicológica contra los asilados y empleados de la misión argentina».

 

El Comité por la Libertad de los Presos Políticos ha incluido a Marino en el grupo de presos políticos aislado desde el momento de su arresto y que no tiene acceso a visitas dentro del Sebin. Su madre lo confirmó a Crónica Uno el pasado 12 de febrero, cuando se cumplieron dos meses de su detención.

Al chofer, según comentó su madre Maricela Fuentes, le imputaron cinco delitos, entre ellos traición a la patria y terrorismo. Sin embargo, su familia no ha podido tener acceso al expediente judicial y la defensora pública tampoco ofrece mayor información sobre el caso. En El Helicoide apenas le reciben la comida y la ropa limpia, pero no ha podido constatar directamente su estado físico.

Marino Mendoza es padre de tres hijos. Fue policía, pero desde hace seis años laboraba como empleado en la residencia del embajador de Argentina. Su madre ha pedido ayuda a las autoridades para que revisen su caso, al tiempo que ha solicitado «no politizarlo».

Con información de TalCual