Opinión

Personajes de mi pueblo: Don Eliecer Serrano C.

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Eran mis años de transición entre la pubertad y la juventud, vivía en la Urb. Ciro Caldera, detrás del estadio Hipólito González en una vivienda común y corriente funcionaba una especie de micro empresa dedicada a procesar sombreros que luego su dueño comercializaba en diversas regiones del país en un camión 350 tipo cava.
Eran viajes largos por carreteras inmensas desde Puerto Cumarebo vía el Zulia, luego Tachira. Trujillo y Merida, pueblo a pueblo, negocio a negocio, clientes medianos y pequeños iban recibiendo los sombreros de palma, clasificados decorados y procesados en Cumarebo atractivamente, Ese trabajo se hacía parte por el conductor y dueño de la pequeña empresa y por su ayudante quien generalmente era un habitante de Ciro Caldera. El periplo o viaje duraba entre 15 y 18 días, durmiendo en estaciones de servicios ubicadas lateral a las carreteras nacionales. De los Andes seguía a Oriente pasando por Apure, luego Ciudad Bolívar, Maturín, Anzoátegui, Cumaná, Porlamar a través del Ferry, para regresar nuevamente por Anzoategui vía Caracas, Maracay, Valencia, rumbo a Cumarebo.
En una oportunidad y urgido de un ingreso económico le propuse al dueño de la empresa ser su ayudante y aceptado le acompañé en ocho viajes por las rutas ya descritas.
Con Eliecer Serrano viví esa agotadora, pero maravillosa experiencia donde pude percibir integramente la calidad espiritual, el trato respetuoso y la humildad, decencia y honestidad de un gran ser humano, de una persona con un profundo sentimiento social y familiar que me hizo respetarlo y admirarlo el resto de su vida
Pasaron los años me fui a Valencia y regresé como abogado volví a saludarlo, seguía en su fábrica, incansable preocupado, siempre hubo tiempo de conversar y recordar, entre otras cosas, que nunca me consideró un trabajador bajo su dependencia, sino un compañero de viajes a quien le decia «Secretario» porque el trabajo de ordenar, contar y repartir las docenas de sombreros a los clientes, lo hacía él, yo solo verificaba y facturaba.
El arcano tiempo mermó sus cualidades y hoy cedió sus fuerzas para ausentarse físicamente cuando luces de esperanza presagian un Cumarebo como el que tanto reclamaba y extrañaba.
Se ha ido un caballero, un Cumarebero asimilado que sembró esperanza, que invirtió por el progreso y que siempre tuvo su corazón abierto y su mano dispuesta para fortalecer el gentilicio de esta comunidad que hizo suya integrado en esa personalidad que le distinguía de sus paisanos y coterráneos. Dios te recibe en su Santa Gloria para tu descanso eterno. Mis condolencias a tu esposa, tus hijos y demás familiares.
Hasta siempre Don. Eliecer Serrano C.

Dr. Ernesto Faengo Pérez.

Cronista Oficial del municipio Zamora