“Otra vez sin luz”: un drama que se prolonga en la frontera

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Mientras los vecinos del barrio La Popita, sectores ‘B’ y ‘C’, mantenían desplegadas pancartas en la calle principal para llamar la atención de conductores y peatones, y así pedirles una colaboración, en el sector de Ricaurte un grupo salió a manifestar su descontento frente a los prolongados cortes.

Ambos barrios, así como otros más, van hilados por la misma problemática: las fallas del servicio eléctrico, pero en La Popita se agrega un factor: la avería de uno de sus transformadores, que tiene a más de 180 familias sin energía.

“Los cortes de luz nos han llevado a que se dañen los aparatos: televisores, neveras, cualquier electrodoméstico que esté al alcance de los altos voltajes”, precisó Virgilio Ruiz, residente de Ricaurte, al tiempo que detalló que, en varias ocasiones, interrumpen el servicio desde la mañana y hasta las 3:00 p.m. para luego “quitarla de nuevo a las 9:00 p.m.”.

Ruiz, en nombre de la comunidad, lamentó que niños, ancianos y pacientes con diálisis deban vivir estos días tan lóbregos. Hizo un llamado a los entes que les compete, entre ellos Corpoelec, a buscar una pronta solución. “Estamos asediados por estos cortes”, acotó.

Por su parte, Gloria Calderón señaló que la luz no está “ni de día ni de noche”, pues la “quitan a las 9:00 p.m. y la vuelven a poner a las 3:00 a.m. Solo nos dan tres horas y, a las 6:00 a.m., vuelve a irse”.

“La comida que uno alcanza a comprar se está echando a perder. ¿Quién nos responde?”, se preguntó la dama, algo desesperada, por un escenario que en la actualidad está acompañado por la cuarentena a causa de la covid-19.

“Estamos en confinamiento, en cuarentena, sin trabajo, y pare usted de contar, y son las 12:00 y nada que nos ponen la luz. Usted pasa en la madrugada y la gente sigue en la calle, por el calor”, acotó mientras pedía que sean más equitativas las interrupciones. “Hay barrios en donde no se va”.

“Potazos” y rifas para el transformador

Los habitantes de La Popita, específicamente los sectores ‘B’ y ‘C’, siguen en la calle recogiendo dinero para poder comprar un transformador nuevo. “También estamos haciendo rifas”, enfatizó Deisy Morales.

“El transformador hay que traerlo de Guacara y cuesta 1.900 dólares. Estamos en la lucha. Aquí hay niños, ancianos. Es muy fuerte”, prosiguió Morales, quien instó a las autoridades a que les tiendan una mano.

“La gente nos colabora, pero como usted puede ver, están transitando pocos carros por la cuarentena, y casi siempre pasan los mismos”, resaltó.

Los vecinos, durante las jornadas de recolección de ingresos, aprovechan para desplegar sus pancartas. Una de ellas reza: “Auxilio, Bernal. Queremos ser escuchados”.

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