OPS: “La pandemia de la COVID-19 ha provocado una crisis de salud mental en nuestra región”
“La pandemia de la COVID-19 ha provocado una crisis de salud mental a un nivel sin precedentes. Es una tormenta perfecta en cada país”. Así lo expresó la doctora Carissa Etienne, directora de la Organización Panamericana de la Salud, OPS, durante la sesión informativa de este martes 18 de agosto, y en la que le dedicó especial mención al tema de la salud mental.
Para Etienne es necesario y urgente que se considere que el apoyo para la enfermedades del sistema nervioso es un componente crítico de la respuesta a la pandemia. La salud mental es una epidemia silenciosa que ha afectado a las Américas mucho antes de 2019, en nuestra región la depresión y la ansiedad son de las principales causas de discapacidad, también tenemos entre nosotros los niveles más altos de consumo de alcohol del mundo, estamos en el segundo lugar más alto y las emergencias también pueden empeorar estos padecimientos”.
Destacó que en la región de las Américas los países más afectados por la COVID-19 –Estados Unidos, Brasil y México– muestran que aproximadamente la mitad de los adultos tienen sensación de estrés y muchos afrontan esta situación con el consumo de estupefacientes y alcohol, lo cual puede dar origen a un círculo vicioso que aumenta la posibilidad de las personas de sufrir una enfermedad mental.
A su juicio, en estos momentos difíciles el estado de ánimo de las personas puede verse en dificultades crecientes para llegar a recibir algún tipo de ayuda, debido al confinamiento estricto e, incluso, por la falta de personal y de recursos en el ámbito de lo que ha sido designado para la respuesta de la pandemia.
“Esto es preocupante para las personas con COVID-19 y las que están a cargo de su cuidado. Quienes tuvieron resultados positivos al virus no solo tienen problemas físicos, también tienen insomnios, delirios, e incluso depresión, y es porque muchas personas están abrumadas por presentar enfermedad grave y otras –de manera comprensible– están preocupadas por sus vidas.
“La investigación inicial nos muestra que hasta un tercio de los pacientes que se recupera de la COVID-19 pueden enfrentarse a cambios en el estado de ánimo, bien sea ansiedad y depresión. Pero también el personal de salud que está trabajando más horas que nunca y poniendo en peligro sus vidas, se encuentra con desgaste físico y depresión, y eso es preocupante”.
Con información de Crónica Uno


