Olga Tañón regaló una noche para el recuerdo en el Poliedro de Caracas

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Un torrente de energía, una energía que se ha mantenido durante 30 años de carrera artística. Tres décadas de escenario en escenario, de avión en avión, de país en país, no han desgastado –al contrario, parecen haber avivado- el fuego de la puertorriqueña que se declara orgullosamente venezolana: Olga Tañón.

Y así lo demostró este 1 de octubre en el Poliedro de Caracas, donde recibió unas cuantas ovaciones, varios «te amo» y la reconfirmación de que los siete años de su ausencia de Venezuela consolidaron la admiración de los venezolanos por la cantante de «Es mentiroso».

La arremetida de Diosdado Cabello en contra de Olga Tañón desde su llegada a Venezuela, el pasado martes, no detuvo el plan de la artista de presentar un espectáculo de alto nivel que desbordó emociones de principio a fin.

«Una puertorriqueña orgullosamente venezolana»
Irónicamente, el que probablemente fue el momento más emotivo y más especial de la noche, tanto para el público como para la cantante, fue justamente el único instante en el que le falló la voz. Esa voz de mezzosoprano que no teme a las florituras en los shows con tal de divertir a su público; esa voz que resistió íntegra cada nota, las altas, las bajas, las sostenidas, las que parecían imposibles, durante casi tres horas continuas de canto, baile, agradecimiento y chistes. Esa misma voz potente y enérgica no pudo evitar quebrarse al reiterar: «Yo seguiré siendo toda mi vida una puertorriqueña orgullosamente venezolana». Y ese quiebre de voz, que llegó acompañado de lágrimas, generó una ovación, al tiempo que las lágrimas se replicaron en algunos de los presentes.

Con información de El Nacional