Opinión

No es lo mismo invocar al diablo que verlo llegar

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En mi reflexión de la semana, comienzo por decir, que le pido a Dios, que estos vientos de cambio, soplen a nuestro favor y que el año 2026, sea de prosperidad para todos, lleno de salud y bendiciones.

 Ahora bien, mi reflexión de la semana, está basada en un gran porcentaje, en la que escribí el lunes, 8 de septiembre del 2025. Prácticamente, es una reposición en versión mejorada, pero sin perder su esencia. De manera, que para esa fecha, ya indicada, lo que pude reflexionar, sin ánimo de vanagloriarme, porque estoy convencido que cada vez que llego a feliz término en mis reflexiones, la gloria es para Dios, quien es el que me da la lucidez para seguir escribiendo y, que al final del día, es el tiempo quien me da o me quita la razón, en mi condición de ser humano imperfecto. Por ello, en honor a la verdad, no todas mis reflexiones semanales, son acertadas, sin embargo, busco donde tuvieron mis fallas, para aprender de ellas y seguír adelante, con Dios por delante. 
Pues bien, volviendo al tema original de mi reflexión de la semana, para ese entonces decía, que la expresión, «no es lo mismo invocar al diablo que verlo llegar», está ligada estrechamente al valor de la prudencia, porque esta, es una de las virtudes esenciales para que nos vaya bien en la vida, sobre todo, cuando se viven momentos de conmoción, en donde tenemos que evaluar riesgos y actuar con sensatez para evitar daños y conflictos innecesarios. De modo, que tenemos que hablar o actuar con cautela, moderación y reflexión y, que no hablemos o actuemos, sino vamos a mejorar la situación,  recordando a nuestros ancestros de cuando éramos niños y decíamos alguna imprudencia, ellos nos regañaban con la siguiente frase: «Muchacho, calladito te ves más bonito». Ahora que somos adultos, estamos conscientes que hasta el ignorante pasa por sabio si guarda silencio. Hay una frase que no sé quién la dijo, sin embargo, la he hecho parte de mi vida, como si fuese mía, la misma dice, así: «La prudencia es la huella de la sabiduría», esta frase, en lo personal, la he hecho una filosofía de vida, porque me ha permitido vivir de manera más segura y sabia, evitándome innumerable problema, dándoles así,  mejor uso a mi tiempo a través de mis reflexiones semanales que les hago llegar por la página, web:
   Así que, sin más preámbulo, la expresión: «NO ES LO MISMO INVOCAR AL DIABLO QUE VERLO LLEGAR», es un refrán que significa que no debemos retar a una situación o a una persona sin estar preparados para las consecuencias reales, ya que llamar a un problema (invocarlo), es una cosa, pero enfrentarlo directamente cuando ya está manifestado (verlo llegar) es otra cosa, mucho más difícil… Se asemeja a los dichos «ten cuidado con lo que deseas» o «el que busca problemas, los encuentra».
El significado de la frase:
Invocar al diablo: representa la acción de buscar activamente o desear una situación problemática, de tentación, o una confrontación.
Verlo llegar: se refiere a la experiencia directa de enfrentarse a las consecuencias reales de esa acción, cuando el problema se manifiesta y se tiene que lidiar con él de manera ineludible.
Por otro lado, antes de finalizar, estimo conveniente recordar una frase del filósofo español, George Santaya, él llegó a afirmar: «Quien ignora la historia está condenado a repetirla», Santaya, se refería con su frase, a la importancia de conocer y aprender de los errores del pasado para no volver a cometerlos en el futuro. 
Uno de los ejemplos más emblemático y relevantes en este continente, a lo antes mencionado, fue cuando el panameño, Diaz Herrera, hizo declaraciones públicas en junio de 1987, acusando al general Manuel Antonio Noriega, de fraude electoral en 1984 y de complicidad en la muerte del general Omar Torrijo. Luego que Noriega, era buscado por la justicia estadounidense por delitos de narcotráfico, aparecía mostrando un machete invocando que vinieran los gringos porque él, no le tenía miedo a la muerte… sin embargo, el 20 de diciembre de 1989, cuando los soldados norteamericanos llegaron a Panamá, para iniciar la «Operación Cuasa Justa», se escondió en la Nunciatura Apostólica de la Santa Sede, donde el otrora guapetón Noriega,  que invocaba al diablo, sin mostrar el machete, se entregaba como un corderito el 3 DE ENERO DE 1990. 
Ahí les dejo esta historia reciente, para que cada cual, saque sus propias conclusiones o semejanzas, con la situación actual del país. 
En resumen, de mi reflexión de la semana, referente: NO ES LO MISMO INVOCAR AL DIABLO QUE VERLO LLEGAR, nos enseña sobre la diferencia, entre desear o iniciar un problema (que puede parecer manejable desde lejos) y tener que confrontarlo cuando ya está presente y es una realidad, con todas sus dificultades y peligros. 
Para finalizar, no olvidemos que ser prudente, es que llevar una vida más armónica, llena de plenitud y paz. 
Si le gustó mi reflexión de la semana, cuánto le agradezco que me ayude a compartirla.
¡Un abrazo lleno de paz e infinitas bendiciones!
Por Fredis Villanueva