NO al cansancio y Si a la incorporación, por Douglas Jatem Villa
Cuando al cabo de tanto repetir la exigencia de libertad se siente algún cansancio, alguna inclinacion a no continuar con mas de lo mismo, es cuando es mas necesario “gritar” la proclama, “cambio de gobierno ya”. Se trata de cambiar el gobierno ilegitimo, usurpador, no un gobierno que concluye su periodo constitucional. No se puede callar. Gandhi dijo que lo mas atroz de las “cosas malas de la gente mala es el silencio de la gente buena”. Esto ha sido expresado con cierta diferencia, pero con el mismo significado.
Se debe reconocer que este silencio de la gente buena es una de las causas fundamentales de la tragedia que hemos sufrido los venezolanos durante 23 años. La gente buena apareció en Venezuela fundamentalmente a partir de 1958 pero no alcanzo a madurar, e incluso fue frenada en cierta medida por los partidos politicos. El reconocimiento debe estar acompañado con la terminación del silencio, con el rugido y el ruido ensordecedor de nuestro reclamo esencial, el cual no por pacifico tiene que ser débil. Nuestra Constitución lo contempla,y hasta se puede decir que nos lo exige. En todo caso es nuestra obligación con nosotros mismos, con el pueblo venezolano. Mucha gente dice, con razón, que el gobierno tiene mas fuerza que nosotros, y si bien es obvio que tiene las armas, nosotros tenemos el poder del espíritu, del sentimiento patriótico, algo similar a lo que sintieron Bolivar y nuestros proceres al acometer la lucha contra el Imperio Español por nuestra independencia. No se nos exige el suicidio, se nos exige la participación del ciudadano hasta el limite de su responsabilidad. El ciudadano debe aceptar definitivamente que es y debe ser un ser político dado que convive en su sociedad, y eso lo obliga a actuar políticamente ejerciendo derechos y cumpliendo deberes, y logrando qiue el estado la atienda y la sirva correctamete. No se debe seguir pensando que la politica es algo dañino, eso es la politiqueria. Se puede ver que esta obligación falta aun para exigir bienes y servicios básicos al gobierno, como agua y electricidad, pero por otro lado se debe tener presente que la inacción en referencia se explica, en buena medida, por el pésimo comportamiento de los directivos de los partidos políticos que fallaron en la realización del trabajo que les corresponde, y se dedicaron a la busqueda de intereses personales, lo cual ha dado lugar a que se les tilde de politiqueros para diferenciarlos de quien realiza su trabajo correctamente.
Se aclara que entre los directivos políticos venezolanos existen los buenos y no solamente los malos. La tarea que le corresponde a la sociedad civil es mas compleja porque aparte de su participación en la confrontación con el gobierno, debe procurar la sustitución de los politiqueros en los partidos políticos del país. Una sociedad civil bien organizada y cumplidora de su responsabilidad combinada con unas organizaciones partidistas dirigidas por lideres idóneos, constituyen una fuerza muy grande para confrontar con el gobierno.


