Nada se gana y mucho se pierde, por Douglas Jatem Villa

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En Venezuela coexistimos dos grupos de venezolanos opositores al gobierno. Uno, el que está consciente de la realidad de la ilegitimidad, la usurpación del Poder Ejecutivo, y por extensión de los poderes Legislativo y Judicial. El otro, el que pretende, o quiere pretender, que vive en un país caracterizado por el poder del voto. Como se explica que existan los dos, sobre todo el segundo?. Como se explica que este ignore la usurpación, la violación de la Constitución, de los derechos humanos?.Como se explica que personas merecedoras de reconocimiento, de consideración, con las excepciones correspondientes, ignoren esta realidad, o al menos no le den importancia? Se trata de una realidad que, en la medida en que se considere inexistente la Asamblea Constituyente establecida en 2017, algo que ha sido aceptado dentro y fuera de Venezuela, hace que un estimado de 80% de la población clama por el cambio del gobierno, con el objeto de acometer la recuperación del país y de regularizar la existencia de un Presidente de la República legítimo para la finalización del período constitucional 2019-2024

Todos sabemos que la mayoría tan grande de nuestra población ha padecido durante casi 23 años la catastrófica gestión del Socialismo del Siglo XXI, la cual ha significado el empobrecimiento de la población, un déficit muy grande en materia de alimentación y preservación de la salud, el imperdonable deterioro de la formación de los estudiantes en todos los niveles, las constantes e insoportables deficiencias en materia de disponibilidad de servicios básicos, como agua, electricidad, transporte, seguridad de personas y bienes; el desastre registrado en PDVSA como consecuencia de la corrupción y la incompetencia técnica, y otros, todo ello debido a la muy equivocada inclinación política y la incompetencia del gobierno. Desde el punto de vista institucional se tienen que registrar otras irregularidades, tales como la sanción de desacato a la AN por parte del TSJ, la existencia de ciudadanos y organizaciones venezolanos inhabilitados como consecuencia de sus actividades políticas legítimas, la utilización de recursos públicos en apoyo al gobierno, la falta de castigo a los culpables de muchas muertes, tales como las del Concejal Fernando Albán y del Capitán Acosta Arévalo; el incumplimiento por parte del gobierno de  Venezuela de las decisiones de la Comisión de Derechos Humanos de la ONU relacionadas con nuestro país, el irrespeto gubernamental a la libertad económica para personas naturales y jurídicas establecida en la Constitución Nacional, la intervención del gobierno cubano dentro del gobierno de Venezuela, hasta el punto de que se tomen decisiones que benefician a Cuba aunque perjudiquen a Venezuela; la actuación en Venezuela de gobiernos extranjeros y grupos irregulares en desmedro muy grave de la soberanía nacional, con repercusiones importantes en materia de desenvolvimiento del orden mundial, especialmente en la región de América Latina.

Ante tamaño desastre, como se explica, por un lado, el llamado a votar que proclaman algunos resaltando innecesariamente el voto, algo al cual todos le reconocemos su significado esencial cuando es limpio y libre, pero que vale como arma de lucha para enfrentar ilegitimidades con repercusión internacional. Por otro lado, las abundantes promesas de realizaciones y demas logros por parte de los  “70000 “candidatos a los 3000 y mas cargos en disputa”, cuando  la realidad es que el gobierno que opera en Venezuela, el que puede realizar la gestión gubernamental, aunque en este caso eso no se cumple, luego de esta votación seguirá siendo prácticamente el mismo dado que Maduro seguirá en Miraflores. Realmente es incomprensible e irresponsable este despelote candidatura de la “oposición” que significa que, en promedio, existen “23 candidatos suyos por cada candidato del gobierno”, aunque se puede asumir que unos cuantos de estos 23000 son postulaciones postizas anotadas por el gobierno para fragmentar más a la oposición. Se aprecia el agotamiento de los partidos políticos y sus directivas, y la búsqueda desvergonzada de intereses particulares, dejando a salvo, se repite, las excepciones del caso, lo cual incluye el acuerdo muy venezolano entre Primero Justicia y Fuerza Vecinal con respecto a la candidatura a la Gobernación del Estado Miranda. Todavía mas, debe precisarse lo negativo que significa el hecho de que la participación en esta votación constituye, aunque sea involuntaria, una contribución con la permanencia de Maduro en Miraflores dado que le posibilita manipular una presunta existencia de democracia en Venezuela.

Otros puntos relacionados con este tema son el posible revocatorio en 2022, respecto del cual se debe responder la interrogante respecto a “revocar un presidente que no existe”, y por otro lado, la “recomendación” de algunos de esperar pacientemente hasta 2024, especialmente para quienes apenas sobreviven dia tras dia, pudiendo agregar que no es necesario aguardar hasta ese año para tratar de aumentar la fuerza electoral de la oposición. Sera que se piensa que si unos delincuentes y cuatreros le invaden y ocupan el hogar a una persona, esta debe aguantarse resignadamente ocupado hasta que el mafioso lo quiera?

En síntesis: a) No se plantea no votar. Se plantea no votar en un país en el cual no existe un Presidente de la Republica elegido por el pueblo venezolano desde enero de 2019; b) Se plantea no votar para no contribuir con la propaganda de una falsa democracia que no existe en Venezuela y contribuir con la permanencia de Maduro en el poder. Lo primeo que necesita corregir Venezuela es la usurpación; c)Se condena la continuación de las calamidades del pueblo venezolano: d) Una observación a Uzcategui, en el sentido de que sea más agradecido con los electores y partidos distintos a Fuerza Vecinal que lo respaldan para Gobernador de Miranda, y que lo pueden hacer con las tarjetas correspondientes a esas organizaciones. Hay que acabar con el sectarismo partidista; y e) Lo que puede considerarse más grave, el desconocimiento de la moral y la dignidad de los venezolanos poniéndonos a reconocer la usurpación, indignidad que nuestro pueblo tiene que derrotar con una fuerza mayor que la que tiene que aplicar para lograr el cambio de gobierno. En otras palabras, nada se gana y mucho se pierde.