Opinión

Más hechos y menos palabras

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Douglas Játem Villa

“Mi  libertad termina donde empieza la de los demás”, es una expresión  que sintetiza el respeto que nos debemos los venezolanos unos a otros, y en general en cualquier país en el mundo.  

Obviamente esto  incluye las acciones e iniciativas que se derivan de nuestra existencia como  seres humanos, debiéndose destacar lo relativo  a la libertad y la igualdad, y en general a los derechos cívicos,   morales,     económicos, sociales y otros.  Se registran  condiciones de funcionamiento muy  complicadas, como en el  el caso de la llamada Sociedad Civil en el ámbito  de la actividad política  dado que lo acostumbrado es que esta última  sea una especie de coto cerrado de los  partidos políticos, mientras que ahora se exige la  participaciòn protagónica  de la  colectividad.  

Se ha dicho y escrito, quizás demasiado, que el pueblo  venezolano debe  enfrentar la màs  grave situación de crisis generalizada que ha padecido a lo largo de màs de 24   años, y quizás de su historia, . Considero que no se debe continuar  planteando simplemente  que la situación  se ha traducido  en la pèrdida del  mayor contenido de su institucionalidad, violaciones de derechos humanos, deterioro  económico y  social  que ha reducido gravemente la calidad de vida de  los venezolanos, emigración muy grande, sanciones  administrables y no  al margen de la justicia,  subordinaciòn  ante países y organizaciones extranjeras, Cuba y otros, incluyendo diversas bandas de criminales  y delincuentes que llegan a significar un problema  político con  Colombia; y lo que puede ser lo màs  exigente,  incertidumbre respecto  del desenvolvimiento futuro. En la misma línea se  encuentran   situaciones  de mayor y menor gravedad relacionadas  con la solución del problema  esencial y fundamental, la  elección del próximo Presidente de la Repùblica. Esto a su vez ha  generado conflictos relativos al proceso electoral lo cual ha dado lugar a figuras como inhabilitaciones y las inaceptables sustituciones de candidatos electorales, admitidos y rechazados,  siendo quizás los  casos màs polémicos  los correspondientes a Nicolàs Maduro, Marìa Corina Machado y Enrique  Capriles.

En general se acepta que estas decisiones responden a la posición  política del ente que decide màs que a la realidad jurídica del caso en cuestión.  Se agrega que estos  casos de inhabilitaciones han sido procesados,  en el caso de Nicolàs Maduro por información de la Doctora Cecilia  Sosa; y negado  en opinión del Doctor Romàn Duque Corredor.

Se espera realizar  en el próximo  octubre una elección primaria para seleccionar el candidato presidencial de la oposición,  pero al mismo tiempo se pueden apreciar otros intereses que debilitan la  definición al respecto. Todavía  se tiene que prestar atención al hecho de que la opción electoral  del gobierno luce  como la de menor   respaldo  popular, y en esa línea  se tiene que valorar  la  participación  del gobierno  en   la elección en 2024.  En definitiva, lo que parece prevalecer, al menos en lenguaje probabilístico,  es una mayor o   menor incertidumbre respecto al resultado de   las elecciones  en 2024, una probable victoria electoral del gobierno con baja probabilidad, una  probable perdida del gobierno por su falta de respaldo del pueblo, un   probable   desenlace no  pacifico pero  constitucional con base en los artículos 333 y 350 de la Constituciòn de la  Repùblica. Cabe preguntar si se  plantearìa el fin de la democracia, como lo ha señalado como posible  Moises Naim.

La realidad cierta  no parece conducir a la deseabilidad, al desenlace electoral. El análisis especulativo puede   generar la  esperanza, con mayor o menor   probabilidad de ocurrencia, de los siguientes escenarios de salida:

I.-  La fuerza de la oposición democrática alcanza en un futuro no lejano, el objetivo de forzar la renuncia del gobierno, o su desplazamiento forzoso, con una probabilidad cercana al     50%  

II.-El gobierno  logra mantenerse en el poder indefinidamente, con una probabilidad cercana al  50%  

III.- El gobierno acepta, por su propio razonamiento, abandonar el poder, con una probabilidad de cero  

 IV.-El gobierno  acepta, por su propio razonamiento, la realización de la elección presidencial, con una probabilidad de cero

V.- El gobierno acepta la solicitud internacional de Estados Unidos, Rusia, Unión Europea, China, Grupo de Lima y otros,  que se realice la elección presidencial, con una probabilidad cercana   al 50%

 VI.- La negociación entre la oposición democrática y el gobierno determina la realización de la elección presidencial, con probabilidad de cero

VII.- El gobierno y la oposición democrática acuerdan un gobierno integrado, para conducir el país durante un período de tiempo determinado hasta que se  realice la elección presidencial, con una probabilidad de cero

VIII.- Una vez acordada la realización de la elección presidencial, la oposición democrática participará en el proceso de elección de la nueva Asamblea  Nacional on una probabilidad cercana  al 50%              

 IX.-La elección de una Asambñlera Nacional  dominada por la oposición democrática, hará que el gobierno modifique significativamente su modelo de gobierno y sus políticas, con una probabilidad de  cero

X.- La elección del nuevo CNE sin que se establezca la elección presidencial, es importante para el país, con una probabilidad de cero

Se puede  decir que esta  valoración de probabilidades reitera la situación de desenlace incierto. Sin embargo, al tomar en cuenta el creciente ambiente “electoral”   se puede creer que la opción I es màs esperable que la II.