Maduro usó a los colectivos para tratar de frenar a Guaidó en la AN

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Las puertas del Palacio Federal Legislativo amanecieron custodiadas. Fue la Guardia Nacional (GN), por orden del régimen de Maduro la que se apostó con sus escudos antimotines en los accesos a la sede del Parlamento. No es primera vez, ya es rutina, es parte del protocolo de atropellos que el Gobierno ejecuta contra el organismo que más de 50 países califican como el único poder legítimo en Venezuela.

La junta directiva del Poder Legislativo presidida por Juan Guaidó, junto a Juan Pablo Guanipa y Carlos Berrizbeitia como primer vicepresidente y segundo vicepresidente, respectivamente, aseguraron que celebrarán la primera sesión del año, tras haber sido designados el 5 de enero.

Medios de comunicación tenían prevista una larga jornada, pues el combo CLAP integrado por los diputados Luis Parra, Franklyn Duarte y José Gregorio Noriega, quienes dieron un golpe de Estado en la AN al autojuramentarse como junta directiva, también prometió que haría su primera reunión del año el 7 de enero.

Ambos encuentros transcurrieron entre empujones, patadas y kung fu, pues mientras los diputados vinculados a corrupción daban vida a su cita, la junta directiva del Parlamento sorteó los piquetes de la GN y las afrentas de colectivos afectos al régimen de Maduro para instalar la primera sesión ordinaria del año.

No hubo sospechas

Duarte conversó con medios de comunicación en su llegada al Parlamento y antes de ingresar a la sede, sin que los uniformados presentaran alguna negativa. El legislador fue cuestionado sobre si reconoce a Juan Guaidó como presidente encargado de Venezuela. Sin embargo evitó dar alguna respuesta.

Asimismo, rebatió los señalamientos de su cercanía con el régimen de Maduro. Al respeto manifestó que si él fuese chavista solo por el hechos de haberse autojuramentado como como primer vicepresidente de la Asamblea Nacional «entonces los siete diputados que me acompañan en la Comisión Preliminar para designar al Consejo Nacional Electoral (CNE), también son chavistas».

La Guardia Nacional hacía lo propio, no imponía restricciones de ingresos a los diputados cercanos al chavismo pero sí a integrantes de la bancada que dan su respaldo a Guaidó, entre ellos Manuela Bolívar, parlamentaria que llegó al parlamento a escasos minutos de haber ingresado Duarte. A Bolívar los funcionarios la instaron a ingresar al Palacio Federal Legislativo por la puerta oeste.

Gran cantidad de medios de comunicación ingresó al Parlamento. La insistencia de la GN porque los periodistas entraran desechó cualquier sospecha de que los trabajadores de la prensa quedarían atrapados por al menos media hora en el lugar.

Nadie suponía lo que se gestaba. Mientras los oficialistas se reunían en las afueras de la sede los diputados que respaldan a Guaidó y que lograron ingresar a la sede reafirmaban a medios de comunicación que la primera sesión del año sería realizada en el lugar.

Todo esto mientras que la GN ponía trabas al ingreso de Guaidó y más de 80 diputados y en medio de afrentas que los irregularidades afectos a Maduro hacían a los opositores.

Ahí estuvo la GN pero una vez más permitió que los oficialistas amedrentaran a los parlamentarios y que lanzaran objetos hacia la sede cuando permitían el ingreso de los diputados.

A la fuerza

Guaidó entró al Parlamento, ya la reunión del combo CLAP había terminado. En ese momento se inició una pequeña persecución, pues justo el diputado Luis Parra cruzaba los jardines. El presidente de la AN y otro grupo de parlamentarios los persiguió hasta el despacho de Presidencia, donde quien dirigió la reunión de se encerró para evitar ser increpado.

El máximo representante del Poder Legislativo al no encontrar a Parra se dirigió al hemiciclo de sesiones. Las puertas estaban cerradas, desde adentro funcionarios de la GN las sostenían para impedirles la entrada. Tuvieron que abrir las puertas a la fuerza. Al ingresar se pudo iniciar la primera sesión del año de la Asamblea Nacional.

Afuera, los periodistas que sufrían el asedio, las amenazas y la persecución de grupos oficialistas. Sí, la Guardia Nacional estaba ahí, en piquetes y con sus escudos pero no hicieron nada.

Los fanáticos se convirtieron en una turba furiosa que persiguió a los trabajadores de la prensa. Unos fueron golpeados hasta ser despojados de sus pertenecias como fue el caso de Fransesco Manetto, periodista del El País, de España, Mayker Yriarte de TV Venezuela y Manuel Cobela de Venevisión.

Otros fueron amenazados con «quebrarlos» si no bajaban sus cámaras y celulares. Otro grupo golpeado con objetos y alimentos que lanzaban.

Ya no solo era frente a la GN sino también a miras de efectivos de la Policía Nacional Bolivariana (PNB). No hicieron nada, tampoco respondían a las señales de auxilio hechas por periodistas que fueron perseguidos, los funcionarios de seguridos se mostraron sumisos ante el actuar de los grupos colectivos, como si algo se los impediera, como si hubieran olvidado que su deber es proteger a la ciudadanía.

Con información de Tal Cual

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