Luna, la mascota de Alexandra
Dr. Ernesto Faengo Perez
La cosa comenzó cuando a la casa de Erick en Punto Fijo llego una gata “callejera” un poco desnutrida y medio arisca, mis nietas Natalia y Thamara se encantaron con esa pequeña gatita y la adoptaron con el consentimiento de Meggy que también se entusiasmó con la extraña visitante.
“Minina” fue el nombre escogido para la nueva integrante de la familia, con el tiempo y los buenos tratos se hizo amiga, hasta del perro de la casa, ya en tiempos de celo las noches eran tormentosas, frecuentes gritos, enfrentamientos y aullidos entre Minina y sus pretendientes, nada se pudo hacer, quedó encinta y a los pocos meses la familia había crecido, cinco nuevos gatitos paseaban, aullaban, saltaban entre los muebles, el televisor, la cocina y muchas veces sus “juegos” causaron rabietas en Meggy, que pidió a Erick salir, regalar o ver que hacía con los gatos, porque estaban insoportables.
Erick ubicó los gatitos nuevos entre la familia, allá en Punto Fijo, justo un día que Eryle acompañada de Alexandra realizaba una visita familiar de fin de semana, Meggy le contó la historia de Minina a Eryle y Alexandra acordó con Natalia y Thamara, llevarse una de las gatitas para tenerla como mascota en su casa en la capital del estado.
Tomó una de color blanco y negro e inmediatamente le pusieron “Luna”,
Desde ese día “Luna” se convirtió en la más grande compañera de Alexandra, es una gatita sumamente cariñosa, primero, iniciada en un proceso de educación, donde hacer sus necesidades, su horario de comida, y su dormitorio, inteligentemente acertado y cumplido por “Luna”. igual disfruta intensamente las caricias y los momentos cariñosos que comparte con Alexandra, pero su naturaleza independiente reacciona molesta cuando está dedicada a cazar cualquier insecto, para lo cual vive ondeando detrás de los cuadros, y requiere tener libertad para saltar, pero Alexandra no le deja un minuto para esta afición, la interrumpe, la abraza, la aprieta, le baña, tanto así que “ Luna”, tan divertida y juguetona con todos los demás, en los últimos días cuando oye la voz de Alexandra que llega del colegio, deja lo que esté haciendo y busca esconderse detrás de las cortinas, o debajo de la cama, la gatita reclama un espacio propio de ella y Alexandra no le quiere dejar un momento particular, nada de esto impide a “Luna” ser cariñosa e independiente.
En días pasados, Alexandra y su mamá salieron de viaje, “Luna” se quedó con nosotros en Cumarebo, Leida poco a poco la fue acostumbrando a lo que para ella, era una nueva casa. Aquí con más espacio, mayor libertad y desempeñando sus habilidades sin restricciones, cariñosa y afectiva, estableció con nosotros una conexión emocional que se notaba en su conducta, caza, salta, corre, disfruta plenamente su vida, hasta que llegó el día que Eryle y Alexandra regresaron, solo el tono de la voz de Alexandra cuando pregunto por “Luna” generó una alteración en nuestra casa, “Luna” no aparecía por ninguna parte, la buscamos, los vecinos, por la urbanización y nada, horas después la encontramos dentro de una gavetas de la cocina, Ahí Alexandra pudo abrazarla, y ella corresponderle, hasta cierto tiempo cuando necesito su libertad.
Luna es una “mascota” maravillosa, y Alexandra ha entendido los límites y el respeto que deben tenerse para disfrutar su compañía, cuando es tiempo de jugar y tiempo de que cada quien pueda ejercer sus libertades, en ese espacio son, unas grandes amigas, leales y consecuentes.
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