Los hermanos Menéndez seguirán en la cárcel: les negaron la libertad
La Junta de Revisión de Libertad Condicional de California denegó el pasado viernes la libertad condicional a Lyle Menéndez, uno de los hermanos condenados por el asesinato de sus padres en Beverly Hills en 1989. Esta fue la primera vez que Lyle se presentó ante la junta, tras la negativa de su hermano Erik Menéndez un día antes.
Ambos hermanos podrán solicitar nuevamente la libertad condicional en tres años. La decisión de la junta es un hito significativo en un caso que ha llamado la atención internacional y cuyo juicio, que tuvo lugar en la década de 1990, es uno de los más notorios de la historia judicial estadounidense.
Lyle Menéndez, de 57 años, ha pasado más de 30 años en prisión. Su audiencia se llevó a cabo por videoconferencia desde el centro penitenciario Richard J. Donovan en San Diego. Durante la evaluación, la comisionada de Libertad Condicional, Julie Garland, expresó que «aún hay indicios» de que Lyle representa un riesgo para la sociedad, si bien también reconoció los esfuerzos de rehabilitación del condenado.
«Nos parece que tu remordimiento es auténtico», afirmó Garland. Sin embargo, añadió que Lyle sigue enfrentando «rasgos de personalidad antisocial» que dificultan su reintegración. Lyle, en un emotivo testimonio, asumió la responsabilidad del dolor causado a su familia, refiriéndose al día del crimen con tristeza y remordimiento.
Por su parte, la defensa de Lyle argumentó que pasó los primeros 21 años de su vida en un entorno de abuso y que ha logrado una comprensión más profunda de su pasado. No obstante, el fiscal adjunto del distrito de Los Ángeles, Ethan Milius, cuestionó la falta de crecimiento de Lyle y su comportamiento en prisión, citando incidentes de mala conducta.
La decisión de la junta no es final, ya que el gobernador Gavin Newsom tiene la autoridad de revisar la recomendación. Newsom puede confirmar la decisión de la junta, revocarla o no tomar acción en un plazo de 30 días. Si el gobernador no actúa, Lyle continuará tras las rejas.
Erik Menéndez también enfrentó una negativa en su solicitud. El comisionado Robert Barton destacó las preocupaciones sobre su conducta en prisión y el riesgo que representa para la sociedad. «Creemos en la redención, pero con base en las normas legales, consideramos que sigue siendo un riesgo para la seguridad pública», subrayó.
El debate sobre la rehabilitación y el perdón sigue siendo un tema polémico en este caso, pues los hermanos, condenados en 1996, han mantenido una base de apoyo público que a menudo contrasta con las decisiones judiciales. Su defensa alegó que los asesinatos fueron el resultado de años de abuso por parte de su padre.
Con información de VF


