Los destructores de Cumarebo, por Ernesto Faengo Pérez
Unos diez años atrás Cumarebo y el municipio Zamora tenían trazada una ruta hacia el progreso sostenido, todo el conglomerado social y humano sentía que unas manos y unas mentes trabajaban por un proyecto de municipio en vías de acometer un camino que lograra posesionarnos en la geografía falconiana como uno de los más prometedores polos de desarrollo, un mar abierto al mundo, unos recursos naturales prodigiosos, una actividad agropecuaria de primer orden y un avance educativo acelerado, la tecnología y adecuación de los medios de producción en línea con el proyecto de municipio definido, un liderazgo social de primera clase, nuestros líderes brillaban en los sectores económicos, productivos, religiosos, académicos, y políticos, una gente única, trabajadora, emprendedora y solidaria fuerte y decidida para engranar toda la fuerza necesaria para el objetivo propuesto
De repente nos envolvió el engaño, nos adormecieron el espíritu y cabalgamos en la aventura y nos invadió la desesperanza y nos confundimos, una bandada de desconocidos, ignorantes de nuestra idiosincrasia, costumbres y doctrina ciudadana se afianzaron en el poder político, no por méritos propios sino producto de las circunstancias país, que enloquecido irracionalmente otorgó ciega confianza para que esos desconocidos desdibujaran su futuro, y desde ahí sembraron desconfianza, persecución, división, descalificación, e infirieron el conglomerado social, ese entramado de gente buena, de familia solidaria, fraterna, unida, alegre, bonachona, fiestera y parrandera una desvalorización, una administración municipal engarrotada en sus propias miserias, absorta de la realidad, paralizada y volcada al retroceso, incompetente, ignorante, inmotivada, e indiferente, tiempo perdido que aun así el noble pueblo prefirió pasar la página y confió en otros de la misma calaña el destino del municipio en los últimos cuatro años, peor imposible, no solo acentuaron el retroceso sino que desvalijaron a lo interno toda la infraestructura que pudiera medio sostener una gestión que a todas luces lucia intensamente mediocre, desmantelaron el parque automotor y el conjunto de maquinaria pesada tan útil y necesaria , dejaron destruir azotada por su indiferencia edificaciones históricas como la casa de la cultura, el gimnasio cubierto, los cementerios, la sede del CMDNNA, la antiguas sede del concejo municipal, desvalijaron y destruyeron los dos medios comunitarios de comunicación, dejaron al pueblo por años sin servicios de aseo urbano, ni agua potable, la gente angustiada reclamaba a diario cuentas de estos míseros gobernantes y ellos impávidos
Hace cuatro meses el pueblo les dijo basta! Y comenzó la reconstrucción del municipio con Orlando Millán un alcalde con verdadero sentir y sabor a pueblo, humano, sencillo, humilde, solidario, pero sobre todo consciente y dedicado a reparar el inmenso daño y el lamentable abandono y atraso en que estos malvivientes y peores gobernantes dejaron al municipio. Lento pero seguro, con Dios por delante y la conciencia colectiva al lado comienzan a verse las recuperaciones y los avances de una administración que tiene muchas limitaciones pero que vencerá todo obstáculo para contribuir infatigablemente a recuperar la senda del desarrollo y progreso y que nunca más permitamos que otro de los mismos que destruyeron vuelvan a la dirección de nuestro amado e inigualable municipio-
Ernesto Faengo Pérez


