La vela de coro el 3 de agosto de 1806, por Elina Lovera Reyes

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Hoy 3 de agosto de 2021, cuando celebramos 215 años  de la llegada a La Vela de Coro del precursor de la independencia hispanoamericana, don Francisco de Miranda, se revalora la identidad del pueblo que fue escenario o lugar escogido para las acciones que se realizarian, como afirmación en el tiempo y reconocimiento de un pasado que marcó hito en su acontecer histórico, ya que en este momento ondeó por vez primera en el fortín de San Pedro, la bandera tricolor de la libertad,  bandera pensada y creada  por Miranda como símbolo de su ideario  para su América Hispana

Según el historiador Falconiano Aníbal Hill Peña, lo que sucedió el 3 de agosto de 1806, es “uno de los episodios más elevados, alentadores y de más significación para el patriotismo venezolano”.  Porque la culminación y el desenlace de la expedición de Miranda “está  en el hecho de haberse izado por vez primera en Venezuela, en la Vela de Coro, la bandera nacional”.  Frase que completa el ilustre caraqueño Arístides Rojas cuando señala que es en la Vela de Coro donde ocurre la primera etapa del “drama sangriento que comenzó en Caracas en 1810 y concluyó en Ayacucho en 1824.  Porque la Primera Colombia que ideó el gran Miranda, comienza en el fortín de La Vela, donde este Mártir sublime clava en 1806 la bandera tricolor, que más tarde condujo Bolívar hasta las cimas novedosas del Cuzco y las orillas del Titicaca”.  La Vela de Coro es cumbre – dice –  “en la historia de la Revolución Americana, pues en sus costas se libró la primera batalla en 1806, y flameó por primera vez la gloriosa enseña que victoriosa  recorrió los Andes”.

James Biggs(1950) y Williams Armstrong (1944), testigos presenciales de los hechos, narran la llegada de la expedición de Miranda a la Vela, la noche del 1° de agosto. Informan acerca del mal tiempo y los problemas que tuvieron al atracar, lo que retrasó el desembarco,  el cual no se pudo realizar, sino el día 3 en la mañana, cuando se produce el enfrentamiento bélico entre las tropas españolas acantonadas en el fortín y ellos. Al bajar las dos primeras divisiones a tierra, fueron apoyadas por la artillería de los buques para defenderse del fuego de los españoles que estaban ubicados a lo largo de la playa.

Estos testigos señalan como avanzaron luego de la retirada de los españoles, tomaron la fortaleza y baterías de dicho puerto y se posesionaron de la ciudad de La Vela, la cual encontraron abandonada en general por sus habitantes. Esta acción militar dejó un saldo negativo para ellos de un muerto y tres heridos. (pp.100-101).

Ese día 3 de agosto de 1806, -dice un testigo presencial del hecho- “el sol naciente vio flamear por primera vez el Tricolor colombiano en la tierra donde jamás había ondeado otra bandera que la española”. Luego del arribo a tierra del expedicionario y su tripulación, las fuerzas de resistencia se reacomodaron.  El batallón que custodiaba el Castillo se repliega hacia la costa.  Con la toma del fortín San Pedro, al vencer a las tropas españolas, Miranda confirma su ideario y lo simboliza en la bandera como representación de esa conciencia independentista

En este aspecto, es importante señalar que en las historias nacionales no se menciona este enfrentamiento con la debida importancia y trascendencia que tiene tal acontecimiento. Pero, no solo se ha desconocido e ignorado en las historias nacionales, sino en esa historia menuda, la historia de nuestros pueblos, esa historia local-regional que es tan importante en nuestra valoración como pueblo y en nuestro gentilicio.

De esa manera, no se presentan los resultados positivos de la expedición de Miranda ni su papel relevante en el proceso de la independencia latinoamericana. Se han limitado a destacar la actitud pasiva con la que la ciudad y el puerto lo recibieron, sin explicar que tal proceder había formado parte de la estrategia para recibir a tan prestigioso y temido expedicionario. El plan de defensa por parte de los españoles contemplaba la movilización de la población hacia sitios más abrigados como es la serranía, acción que era muy usualmente realizada en Coro ante las amenazas de cualquier enemigo o invasor.

No podemos seguir viendo la Historia desde esa concepción sesgada, donde se destaque solamente la respuesta silenciosa con la que la ciudad y el Puerto recibieron a Miranda.  El plan de defensa contemplaba además el resguardo militar de dos sitios estratégicos del puerto y la ciudad.  El Castillo de San Pedro que estaba bajo las órdenes del Comandante José de La Vega, quien disponía de 120 fusileros y 100 hombres más y “el paso del río punto medio entre la ciudad y La Vela”, al mando del Comandante Militar de Coro, Juan Manuel de Salas, con 80 fusileros y 234 lanceros, fuerzas que se retiran luego “al sitio elevado de Buena Vista que cubre la entrada de la serranía”.  En “el repliegue también trató de cubrir todas las avenidas desde la costa a la ciudad (Salas, J. ANH. 1950).

Nuestro interés es llamar la atención hacia ese enfrentamiento bélico que ocurre entre las fuerzas expedicionarias de Miranda y las tropas que defendían el fortín y el pueblo de La Vela. Este acontecimiento resalta esa fidelidad a la causa de la independencia, demostrada a toda prueba por el Precursor Francisco de Miranda, quien con temeraria gallardía se enfrenta a los españoles acantonados en el fortín, toma la fortaleza y coloca para la posteridad, ante los ojos del mundo, el símbolo de su ideario de libertad: la bandera de Colombia, con lo cual confirma haber sometido a la resistencia, sellando así un acto de independencia.

Aquí en La Vela Miranda cumplió su papel de Precursor realizando su ideal: iniciar la independencia de Hispanoamérica.