Opinión

LA RESILIENCIA 

Comparte
image_pdfMira en PDFimage_printImprimir
   En mi reflexión de la semana, comienzo por decir una frase, del filósofo chino, Confucio, que he leído mucha veces, porque me encanta, la misma, dice así: «Nuestra mayor gloria no está en caer nunca, sino en levantarnos cada vez que caemos», esta frase de Confucio, en lo personal, me ha ayudado a superar esos momentos inevitables, que se presentan en el camino de la vida, en los que a veces, todo se hace cuesta arriba, pero no hay de otra, que aprender y seguir adelante… y, es precisamente ahí, donde recordamos también, un refrán que nuestros ancestros usaban para regañarnos, cuando; al menos yo, no sabía que Confucio, había existido a. de C. ellos, solían decirnos: «Lo que no te mata, te hace más fuerte», con este refrán, nuestros padres y abuelos, describían a la perfección lo que es LA RESILIENCIA, la misma que ocupa mi reflexión de la semana. 
Así que, sin más preámbulo, etimologicamente, LA RESILIENCIA proviene del latín resilio, que significa «volver atrás», «saltar de nuevo» o «rebotar». Se refiere a la capacidad de un material para recuperar su forma original tras ser deformado, y este concepto se extendió posteriormente a la psicología para describir la habilidad de las personas para sobreponerse a la adversidad… además, el diccionario de la Real Academia Española, define LA RESILIENCIA como la «capacidad de adaptación de un ser vivo frente a un agente perturbador o un estado o situación adversa». En esencia, esto es LA RESILIENCIA, la capacidad que tenemos como seres vivos, de adaptarnos a las dificultades. 
Es más, tenemos que aclarar, que cuando nos referimos a LA RESILIENCIA entre nosotros los humanos, es la capacidad de adaptarnos y recuperarnos de las adversidades, los traumas o estrés continuo, no evitando el dolor, sino enfrentándolo para salir más fortalecidos y más sabios. 
Por otro lado, desde la perspectiva estoica, hay que entender LA RESILIENCIA, no como una habilidad innata, sino cómo una virtud que se cultiva; es decir, no se predica, sino que se práctica y, en esto, los estoicos nos dejaron una clave para utilizarla en tiempos difíciles. Según los más notables exponentes del estoicismo (Epicteto, Marco Aurelio y Séneca), no se trata de evitar el sufrimiento, sino enfrentarlo con una mente serena y firme. Pues bien, lo que marca la diferencia, no es lo que nos sucede, sino cómo nos enfrentamos a lo que no podemos cambiar, de manera, que LA RESILIENCIA no es evadir la tormenta, sino mantenernos firmes cuando el viento sopla con fuerza, de modo, que el estoicismo nos enseña a que seamos fuertes, no cuando todo está bien, sino cuando todo está mal. 
Ahora bien, lo que muchos no entendemos es que las adversidades no vienen para derrotarnos, sino para forjarnos, el ejemplo más evidente es si tomamos un pedazo de hierro y queremos convertirlo en una espada, lo tenemos que pasar por el fuego, así que, cada vez que sentimos que la vida nos lleva la contraria, no olvidemos que es la oportunidad de cambiar, haciéndonos más virtuoso,  más sabio y más resistente.
Los estoicos nos dejaron esta gran enseñanza, ellos estaban convencidos que no podemos elegir lo que nos pasa, pero sí podemos elegir cómo responder cuando las situaciones se ponen duras, el verdadero poder no está en las circunstancias, sino en nuestra capacidad para mantener nuestra calma interior y en nuestra habilidad para no permitir que la adversidad nos nuble la mente, no hay que dejar que los obstáculos nos definen, sino que se convierten en impulsores, como parte de nuestro crecimiento personal.
En resumen, LA RESILIENCIA es la capacidad de manejar situaciones difíciles y, en lugar de desfallecer, aprender de ellas, fortalecernos y salir adelante.
Para finalizar, recordemos siempre que sea necesario, la frase de Confucio: «Nuestra mayor gloria no está en caer nunca, sino en levantarnos cada vez que caemos», sin duda que,  nuestra verdadera fuerza está, en que a pesar de las caídas, nos volvemos a levantar con más sabiduría, más confianza, más determinación y más paz interior.
Si le gustó mi reflexión de la semana, cuánto le agradezco que me ayude a compartirla.
¡Un abrazo lleno de resistencia e infinitas bendiciones!
Por Fredis Villanueva