La política en Venezuela hoy
Douglas Játem Villa
En Venezuela, y en muchos países, se habla de dos clases de ciudadanos o personas, diferenciando muy bien entre ellas en atención a la calidad del desenvolvimiento de ellas en el seno de la sociedad, fundamentalmente en el ámbito de la relación entre la colectividad y su institucionalidad, es decir el estado. La calidad de vida de un ciudadano depende de la combinación de su capacidad para disponer de los bienes y servicios que requiere para satisfacer sus necesidades con el funcionamiento general de su país, algo que a su vez depende del desenvolvimiento de la institucionalidad que es el estado.Se puede ver claramente la importancia del estado a los fines del bienestar de la población del país, lo que determina que ésta deba ocuparse de contar con la clase de estado que le significa su bienestar, y esto es algo que tiene que alcanzarse participando dentro del proceso mediante el cual se distribuye y se ejerce el poder político con la finalidad de posibilitar la satisfacción de las necesidades de la colectividad. Esto debe sujetarse al hecho de que este proceso esencial se cumpla respetando los requerimiento de los principios básicos de la democracia, la libertad y la igualdad. Es fácil apreciar que se habla de personas cuyo comportamiento político es diferente a lo que los venezolanos hemos atestiguado durante los últimos años. En efecto, político es una persona que comprende que el poder del estado debe estar dedicado exclusivamente a servir los intereses supremos de la colectividad, y en ningún caso los intereses particulares de cualquier organización o persona. Una persona que comprende que su actividad política puede ser realizada desempeñando o no, una función pública dentro del campo del Poder Ejecutivo o del Poder Legislativo. Una persona que comprende que puede realizar su actividad como ciudadano, como político, bien sea como miembro de un partido político, o como un ciudadano sin militancia partidista. Se ha incorporado el término “politiquero” para referir a una persona cuyo comportamiento “político” es totalmente diferente, en el sentido de que utiliza los recursos y posibilidades que le puede deparar la política con el objeto de procurarse beneficios personales, tales como los relacionados con el enriquecimiento ilícito. Si bien la diferencia entre político y politiquero es muy evidente, es la diferencia entre una actividad noble y otra condenable, no es tan sencillo diferenciar entre político y politiquero, o entre política y politiquería, dado que luce que la aparición y desarrollo de la figura del politiquero contribuyó al crecimiento de la politiquería. En todo caso, esta diferencia no es significativa porque en ambos casos el daño ha sido inmenso. Si se puede aceptar que el daño a Venezuela ha sido mucho mayor durante lo que va del siglo XXI, como también se puede aceptar que el deterioro de la calidad de vida del venezolano ha sido mayor durante el siglo en curso
Desde otro punto de vista, el comportamiento de la política y la politiquería se debe evaluar teniendo presente el patrón de relación entre el estado y la sociedad dado que, como ya se vio, existen situaciones en las cuales la supremacía del estado sobre la sociedad es inaceptable. Las ideas políticas no pueden ser una simple combinación de lo aceptado que hay en distintas corrientes filosóficas de lo conservador y de lo liberal, del capitalismo y de la justicia social. Entre los conflictos o contrastes de la política, figura el del hombre frente al Estado creado para protegerlo de los otros hombres. Es cierto que el hombre necesita protección, pero no hasta el punto de constreñir su iniciativa generadora de riqueza y bienestar material, y de realizaciones que nutren y fortalecen el espíritu. Se debe desmontar entonces el Estado gigante e intervencionista que prohíbe y permisa, paternalista y clientelar, que se ha apropiado del país y que ha acrecentado la permisividad moral
El hombre opta por formas de actuar que deben responder al hecho de que somos, seres naturales dotados de necesidades y compensaciones fisiológicas, pero también seres sociales dotados de una existencia abstracta que compartimos con los demás hablantes. Esta condición dual da la clave de las dos grandes áreas en las cuales Fernando Savater coloca la nómina completa de las preferencias ideales, el área de la vida y el área de la libertad.


