Opinión

La madurez emocional, por Fredis Villanueva

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Cuántas veces hemos escuchado, tal o cual fruta, aún no está madura o en determinado problema hay que actuar con mucha madurez o fulano si es infantil, le hace caso a todo lo que diga la gente y se pone a discutir o alguien que nos haya dicho, me gustaría llegar a la madurez con un título universitario… Así que, sin más preámbulo, pasamos a profundizar el tema que nos ocupa hoy: “La madurez emocional”.

El término madurez se define como el punto en el cual una persona u objeto, llega a un estado de crecimiento o desarrollo avanzado. Se puede aplicar el tema en tres casos diferentes; uno: la madurez emocional de una persona con respecto su buen juicio, prudencia o sensatez… dos: la madurez de las frutas o vegetales que llegan a un cierto estado… tres: la madurez etaria la edad de una persona que disfruta plenamente de sus capacidades y que todavía no ha alcanzado la ancianidad. En todos los casos se apunta a cierto crecimiento y nivel de desarrollo superior. Sin embargo, nos vamos a central en la madurez emocional.

En específico cuando hablamos de madurez emocional, nos estamos refiriendo al hecho de que una persona, manifiesta actitudes adultas y responsables. Según nuestra teoría, no se trata de alguien con comportamientos infantiles, rebeldía o insensatez, sino alguien  razonable, reservado e inteligente. A eso le sumamos, que una persona con madurez emocional piensa, habla, escribe y actúa, de manera coherente con una conducta, tanto sobre sí misma, como sobre el entorno en el cual se desenvuelve, alejada de cualquier situación que la pudiese definir infantil.

En ese sentido, una persona es emocionalmente madura, cuando ha desarrollado en su pensamiento y en su conducta, actitudes que la hacen superar el infantilismo y las aplica, tanto hacia su persona, como hacia su entorno. Además, acepta con gratitud las críticas, las analiza y estudia para mejorar, sabe controlar su temperamento, no reacciona como un niño mimado ante las adversidades, asume con responsabilidad las consecuencias de sus actos y no se justifica con excusas de pocas credibilidad.

En mi muy humilde reflexión final, pienso que: alcanzamos la madurez cuando nos enfrentamos a la vida con una mejor realización de las emociones, con conciencia plena y paz interior. Aunque la edad es un factor importante en las actitudes emocionales, no necesariamente es la única variable, porque una persona puede lograr su madurez emocional a través de las lecciones que aprende y de las situaciones que vive. Diría yo, entre paréntesis, disculpen mi yoísmo, que no hay un libreto que nos indique como madurar emocionalmente, tampoco se manifiesta por etapa, como la madurez biológica, sino que depende de cada persona, según sus valores ético-morales, conceptos familiares, educación y de su autoestima.

En síntesis: madurez emocional es un estado que todos los seres humanos estamos en capacidad de poder alcanzar y lo logramos cuando percibimos, entendemos y ponderamos, el conocimiento y las emociones adquiridas, como resultado de la sumatoria de las experiencias personales. Esto con el objetivo de crecer personalmente o de transmitir dicho conocimiento y experiencias a los demás.

Gracias por invertir su valioso tiempo en leerme, ojala se sienta gratificado por la inversión del mismo.

¡Un abrazo lleno de bendiciones!

¡Hasta el próximo miércoles, Dios mediante!